Star Wars (1977)

Una película de aventuras que es, quizás, LA película de aventuras. Un clásico. 5/5.

Esta película debería tener 3 estrellas, quizás 2 1/2. Star Wars no es mala-mala, pero los años no han pasado en vano y cualquier reseña de 5 estrellas en realidad no ha reseñado a la película, sino su legado. Pero la verdad es que ninguna de esas reseñas está equivocada porque Star Wars debería tener 5 estrellas a pesar de todos sus defectos. Seguro, los efectos se ven anticuados, incluso los que las ediciones especiales de los 90 incorporaron, los sets y lo valores de producción nos hacen pensar en los años 70 más de lo que uno quisiera y el guión, aunque va al grano, sigue siendo una reunión de lugares comunes, frases utilitarias y exposición. La gran gracia de Star Wars, entonces, es que a pesar de todo eso sigue siendo una gran película.

Quizás la prueba más difícil que Star Wars puede pasar a estas alturas es la de un infante. De hecho, ayer hice la prueba y la vi por primera vez con mi hija de 6 años. Los chicos no han visto todas las películas que nosotros y su inocencia les permite suspender su incredulidad con mucho menor esfuerzo que el que requerimos nosotros. De ahí que los vencidos efectos especiales no importen tanto y que los elementos más fundamentales del cine de aventuras les sean tan atractivos. La cuestión es que incluso con la poca experiencia que tienen son capaces de determinar quién es el héroe, quién el villano, quiénes proporcionan el alivio cómico, etc. Pero también hay que tener en cuenta que forman parte de una generación posterior. Los adelantos tecnológicos, la constante exposición a la televisión, cine e internet hacen que un producto como Star Wars esté condenado a no tener los mismos efectos que tuvo cuando se estrenó.

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Nuestro visionado fue más o menos así: cuando la película comenzó tuve que leerle la introducción, el famoso pasaje que pasa por la pantalla con los datos precisos para entrar a la historia mientras suena la clásica música de John Williams. Mis intervenciones no se limitaron a eso ya que continuamente tuve que explicarle algunas cosas o responder sus preguntas. Por supuesto, una cinta que de la nada te sumerge sin mayor explicación en un melodrama espacial habitado por curiosas y extrañas criaturas naturalmente va a generar dudas y suscitar preguntas de un menor. Las consultas variaban desde ¿qué son esos? (sobre los jawas) a ¿por qué hay dos soles en Tatooine?

Sin embargo, a medida que avanzaba la cinta y llegabamos a Mos Eisley las preguntas se hacían más escasas para dar paso a las risas o gesticulaciones de preocupación por los personajes. Incluso, cuando Obi Wan Kenobi se deja matar por Darth Vader soltó un grito de sorpresa, claramente no era algo que ella esperaba. Y en serio, ¿quién esperaría que mataran al mejor personaje tan temprano en la cinta? A partir de ahí la sensación de aventura se asentó y ella se dejó llevar por la película. Incluso preguntó por qué no le entregaron una medalla a Chewbacca en la ceremonia final.

¿A qué quería llegar con todo esto? A que todavía es posible disfrutar Star Wars sin la carga de la nostalgia que nos afecta a nosotros los adultos.

Por supuesto, muchas de las grandes cosas de Star Wars, esas que definieron la cultura popular durante los años siguientes, no quedaron grabadas en su mente como quedaron en la mía. Nada de la Fuerza ni los consejos que un fantasmal Obi Wan imparte a Luke la dejaron pensando y aunque pudo identificar claramente la maldad de Darth Vader, no le impresionó de la forma en que nos impresionó a nosotros. La cuestión es que la experiencia de ver Star Wars ahora es muy diferente para nosotros producto de la nostalgia y tenemos que tener en cuenta que también es diferente para los niños de hoy, aunque por diferentes motivos.

Pero si para mi hija Star Wars es meramente entretenida, para mí es un clásico. La genuina sensación de aventura por la que nos lleva desde el comienzo, sumergirnos en un mundo (un universo) con casi infinitas posibilidades de desarrollo y listo para ser descubierto tocan las notas precisas que tienen que tocar las cintas de aventuras. Pero además, la cinta está llena de símbolos claramente identificables (el héroe y su camino, el sabio, el oscuro villano, la damisela en peligro, etc.), pero con una sensibilidad moderna y con unos efectos especiales que resultaron revolucionarios para la época. Y qué decir de su innegable influencia para el cine moderno, su importancia no puede resumirse en un mero post de blog.

Star Wars es una película de 5 estrellas por todo lo que representa para la industria del cine y todo lo que significó para mi impresionable infancia. Star Wars es quizás LA película de aventuras, incluso a pesar de ser superada en calidad por El Imperio Contraataca, pero eso es material para otra reseña.

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