Godzilla (2014)

Godzilla es quizás la película taquillera más satisfactoria en lo que va del año.

Godzilla es una película rara. Tiene un músculo visual admirable, un ritmo que ya se lo quisieran otros blockbusters y en general una dirección muy por sobre la media, pero aún a pesar de eso hay defectos que sobresalen más y más a medida que pasan las horas desde que vi la cinta.

El Godzilla de Gareth Edwards no se muestra hasta bien entrada la cinta y eso está bien. Tomando nota fiel de las lecciones de otras cintas de monstruos como Jaws, King Kong o Tiburón, el director a propósito se guarda a su monstruo principal hasta bien entrada la cinta e incluso en ese momento no lo convierte en el protagonista: cuando los personajes involucrados en la primera pelea de Godzilla con el MOTU miran para otro lado también lo hace la cámara. De hecho, se podría argumentar que los MOTU son los verdaderos protagonistas y quizás no sería incorrecto, aunque yo no llegaría tan lejos. El director juega con nuestras expectativas y nos sirve a su monstruo en pequeñas dosis por aquí y por allá para que cuando finalmente lo revele y lo muestre en todo su glorioso esplendor la recompensa que siente el espectador sea mucho más satisfactoria. Todo esto funciona a la perfección y resultaría en una gran película si no fuera por los personajes.

Godzilla-2014-Teaser-Trailer-Poster

La nueva cinta de Godzilla claramente no está protagonizada por éste, su tiempo en la cinta es mucho menor que el de los seres humanos, pero el monstruo parece tener más personalidad en cada una de sus arrugas que todos los personajes humanos combinados. El problema es que a pesar de que el director les dedica tiempo suficiente para desarrollarlos, los humanos nunca se sienten como personas de carne y hueso, sino meros cartones. Hay personajes que a 10 minutos de ser presentados son despachados (nunca por Godzilla) y otros que se quedan durante toda la película, pero poco hacen. Sally Hawkings sólo puede mirar y reaccionar, Ken Watanabe al menos habla, pero nada de lo que dice lo excusa de ser un mero cliché, el científico que tiene (casi) todas las respuestas. Lo mismo con Elizabeth Olsen, una excelente actriz que aquí poco puede hacer salvo correr, asustarse y llorar.

Al final, no son los humanos los protagonistas, sino los monstruos. Ojo, que ni siquiera es Godzilla, el Rey de los Monstruos, y esto es porque pocos minutos tiene en la cinta. No, los protagonistas son los monstruos en general, los MOTU y Godzilla. La pelea es de ellos y, tal vez la mejor decisión que pudieron haber tomado los creadores, los humanos poco podemos hacer. La película nos recuerda una y otra vez que los pequeños humanos solo hemos tomado prestado el planeta, nuestras armas nada les hacen a estos gigantes (es más, en un inteligente y respetuoso giro, las armas nucleares son las que alimentan a los MOTU) y sólo nos queda hacernos a un lado.

Es una lástima, entonces, que haciendo tantas cosas bien, Godzilla termine por sobre la media, pero no más arriba, gracias a groseros errores en el guión. En realidad, si uno lo piensa, es generalmente el guión el culpable de que los grandes blockbusters de Hollywood sean lo que son, meros espectáculos visuales sin una recompensa emocional. Nada nuevo hay aquí en ese sentido. Pero Godzilla tiene la ventaja de poseer un absorbente dominio visual, un sentido del ritmo que, a pesar de todo, nos mantiene a todos entretenidos y la buena decisión de relegar a los humanos a su papel de espectadores de una lucha entre dioses.

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