Les Misérables / Los Miserables (2012)

La adaptación del musical resulta ser demasiado larga, pero ¡hay canciones!. 3/5.

El género musical es uno de los pocos a los que la gran mayoría de las personas se acercan con cuidado. Quizás es por la música (duh) o porque la gran parte de los musicales prefieren las historias de época, dramáticas y románticas y ese estrecho enfoque genera rechazo. En este sentido, Los Miserables tiene todo lo que puede gustar a un fanático reconocido de los musicales: drama sacado de una historia creada por Victor Hugo, romance y sufrimiento garantizado, pero además multitud de canciones y declaraciones acompañadas de una orquesta. Son esos mismos factores los que llevarán a otros a rechazarla. En el fondo, a los musicales se les ama o se les odia.

Los Miserables sigue la historia de Jean Valjean (un impresionante Hugh Jackman), un reo que es liberado tras cumplir 19 años en la cárcel por robar un pedazo de pan. Pero su libertad está siempre opacada por su condición de reo peligroso. Sin embargo, tras un afortunado encuentro con un bondadoso cura, la vida de Valjean cambia radicalmente y se convierte en un hombre de negocios y alcalde de un pueblo. Aquí entra Fantine (Anne Hathaway), que dura poco en la cinta, pero igual le valió un Oscar a la actriz. Pero mientras Valjean vive su nueva vida, su pasado sigue persiguiendo en la figura del inspector Javert (Russel Crowe, el más débil de todos los actores). Demás está decir que la historia no culmina ahí. Muchas son las aristas de la historia de Victor Hugo y muchos son los aspectos a cubrir en una adaptación como ésta.

los_miserables

Los Miserables tiene dos detalles en los que vale la pena fijarse. El primero es que está bien actuada y la responsabilidad la tiene la forma en que fue filmada. Al contrario de lo que se acostumbra en este tipo de obras, el enfoque fue privilegiar la actuación por lo que las canciones del musical fueron grabadas en vivo y no en un estudio. Esto tiene la gran ventaja de que los actores no están preocupados de hacer mímica e imitar la canción que suena de fondo (muchas veces cantada por un profesional), sino de dar una real emoción a lo que la cámara está captando. No todos los actores salen bien parados cantando (te estamos mirando a tí, Russel Crowe), pero la gran mayoría lo resuelve con soltura. Por supuesto, los dos grandes ganadores son Hugh Jackman porque es el protagonista y es quien tiene mejor definido su arco dramático y Anne Hathaway que nos vuela la cabeza y glándulas lagrimales con su breve aparición como Fantine.

El segundo detalle que llama la atención es la cuestionable decisión del director de poner la cámara encima de los actores. Hagan la prueba y pongan atención, el director usa y abusa de esa estrategia narrativa y persigue a sus personajes con la cámara en mano. Esta decisión favorece la improvisación y espontaneidad de los actores, pero tiene un gran, gran defecto. Verán, el primer plano es una forma que tiene el lenguaje cinematográfico de involucrar al espectador y hacerlo partícipe de las emociones de los personajes. Y la razón de por qué es utilizado en pocas ocasiones es porque nadie quiere invadir al espectador ni forzarlo a soportar una avalancha de sentimientos. Mientras menos sea utilizado será más efectivo. Y lo que sucede con Los Miserables es justamente lo contrario. No es que no queramos sentir lo de los personajes, sino es que llega un momento en que somos incapaces de sentirlo. El director no nos insinúa el camino a compartir los sentimientos con los personajes, sino que derechamente nos los impone, forzándonos a sentir todo, absolutamente todo. Y eso cansa. Esto sumado a la exagerada duración de la película hacen que cuando llega la segunda hora de cinta te preguntes cuánto más falta para soportar el suplicio.

Los Miserables no es una gran película y tengo mis dudas de que siquiera sea una buena película, pero sí puede ser entretenida para quien gusta de musicales y contiene una gran actuación en Hugh Jackman y un gran acto en Anne Hathaway.

3/5 baldes de palomitas.

Notas, comentarios y SPOILERS:
– Para variar Helena Bonham Carter estaba pintarrajeada y con una peluca chistosa. Por un momento pensé que de la nada se iba a aparecer Johnny Depp.

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