Searching for Sugar Man (2012)

La dulce e increíble historia de un artista que nunca supo que era una mega estrella en el otro extremo del mundo. 5 estrellas.

Esta es una historia sobre las vicisitudes de la fama y la industria musical en la era pre internet, de cómo dos personas se conocieron gracias a la música y decidieron descubrir la verdadera historia de Rodríguez.

Sixto Rodríguez, nacido y criado en Detroit, EEUU, fue un joven músico que editó dos discos de impresionante calidad a finales de los años 60, una mezcla de canción de protesta, declaración política y poesía urbana, un grupo de canciones de un aire melancólico y a veces depresivo, pero que llamaba la atención por la belleza de su música y la complejidad de sus letras. Cuando los discos pasaron desapercibidos en el mercado estadounidense el tipo desapareció. Pero mientras Rodríguez permanecía injustamente desconocido en su país (y ciudad) natal al otro lado del mundo su música, con su mensaje rebelde y anti establishment, inspiraba a millones de jóvenes anti apartheid.

La leyenda.
La leyenda.

¿Cómo es posible que un país entero adorara a este hombre y nadie supiera nada de él? Searching for Sugar Man juega con esa interrogante al ocultarle información al espectador en la forma que lo haría una obra de ficción. Es más, la cinta mantiene un espíritu de película de misterio durante la primera parte, con la sombra de Rodríguez creando un aura de artista maldito, uno del cual apenas se conocen un par de fotografías (el paralelo con Robert Johnson es inevitable) y se da el tiempo de contar las travesías de dos amigos que se conocen gracias a la música de Rodríguez y deciden juntos investigar quién es ese sujeto que influenció a todo un país. No sé si esa estrategia del director sea honesta para el espectador, después de todo estamos viendo un documental y no una obra de ficción, pero es particularmente efectiva hacia el final cuando alcanza elevadas cuotas de emoción.

Searching for Sugar Man funciona como documental, como musical y como cinta de misterio, todo gracias a la adecuada dirección, pero por sobre todo al atractivo de su sujeto y su figura. La música de Rodríguez, injustamente desconocida, es suficiente motivo para ver el documental, pero a eso hay que añadirle el efectivo viaje de un fantasma desde una pobre ciudad de Estados Unidos al triunfo en un país oprimido y ansioso de inspiración y libertad.

5 estrellas.

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