Locos por el Voto / The Campaign (2012)

Una comedia sobre el estado de la política, una sátira con dientes de poco filo.

The Campaign (Locos por los votos) es chistosa. ¿Cómo no podría serlo si sus protagonistas son Will Ferrell y Zach Galifianakis? Además, ambos están acompañados por una serie de actores conocidos por sus roles en comedias y que son generalmente muy confiables en este tipo de cosas. El problema con The Campaign no son las risas, sino su ambición.

Will Ferrell interpreta a Cam Brady, un congresista acostumbrado a ser elegido automáticamente ya que nadie se presenta a competir contra él, incluso a pesar de todos los escándalos y metidas de pata. Eso cambiará cuando aparezca un inusual contrincante en la elección: Marty Huggins (Zach Galifianakis), un sujeto bastante raro aunque extrañamente adorable. Huggins es todo lo contrario a su contrincante, un tipo honesto, familiar y algo inocente, pero que poco a poco le va tomando el pulso a la campaña y lo que se requiere de él para ganar la elección. Por supuesto, las risas provienen del enfrentamiento entre ambos candidatos, especialmente de las metidas de pata de Brady que siempre parece ser su propio peor enemigo. Ambos están muy bien en sus respectivos papeles, jugando y amplificando sus fortalezas para el tipo de comedia al que se dedican.

The_Campaign 1

El director de The Campaign es Jay Roach, un sujeto que se ha especializado en comedias (Austin Powers, Los Fockers, y otras), pero que en el último tiempo también ha entrado en el cine político con dos cintas para televisión que se cuentan entre lo mejor que ha hecho (Recount y Game Change) por lo que The Campaign se siente como un paso natural en su carrera. Y en parte lo logra. Es claro que Brady es Bill Clinton, que los hermanos Motch son los hermanos Koch que mueven los hilos en el partido republicano de Estados Unidos y que Huggins responde a la imagen del republicano tonto al servicio de los grandes intereses. Hay otras referencias al estado de la política actual como los tiburones disfrazados de asesores de campaña, la participación de los medios, el comportamiento de los candidatos y el hecho de que quienes mandan son los financistas.

Hay un interés detrás de toda esa comedia, la idea es exponer a través de la risa a la política como lo que es, un juego sucio sin reglas, donde todo vale para obtener el voto de los estúpidos votantes. Nadie se salva de la mirada pesimista de Roach, pero algo falta. Tal vez sea la comedia la que le quita filo a la sátira donde cada golpe o porrazo efectivamente le quita potencia al comentario ácido sobre la política, o quizás sea el predecible final donde los buenos ganan y los malos pierden. En cualquier caso, The Campaign puede ser muy chistosa, pero igual se siente como una película con ambiciones no satisfechas y oportunidades perdidas.

Notas, comentarios y SPOILERS:
– Hay varias escenas en el trailer que cambian en la película final.
– “America, Jesus, freedom.”
– “Dylan Huggins: I put a firefly in my butthole.
Marty Huggins: Why?
Dylan Huggins: So I could see my farts glow.”

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