Calles de Fuego / Streets of Fire (1984)

Una película que mezcla musical, acción y cine negro para una historia de motociclistas, chicos malos y estrellas de rock. Deja ver sus años, pero igual entretiene.

Streets of Fire está ambientada en una ciudad cuyo nombre no sabemos y en una época algo extraña, quizás en un universo paralelo. Hay vehículos de los años 50 y son la última tecnología disponible. Lo mismo sucede con el vestuario y el diseño de producción: con toda seguridad estos son los años 50. Pero la música pertenece a la década de los 80, también las armas y los diálogos de los personajes. Entonces no estamos en los 50. Streets of Fire es una carta de amor a una época que no existió, pero que el director desea mucho que hubiera existido. Y a veces nosotros también.

La cinta inicia con el concierto de una estrella de música pop (una joven Diane Lane) que es interrumpida por una banda de motociclistas dirigida por un vampírico Willem Dafoe. Ellos están ahí para secuestrar a la chica. Dafoe la secuestra porque sí, porque le da la gana, porque la quiere encerrada en su guarida, atada a la cama para su placer. Pero aquí no hay violaciones ni masacres, la violencia es la de los años 50 con pinceladas de los 80. Los tipos malos hacen lo que quieren con la ciudad y los dos policías que parece son los únicos que trabajan por ahí no pueden hacer nada al respecto. Todo esto prepara la llegada del héroe.

Este poster rockea mucho
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Entra Michael Paré, Tom Cody en la cinta, un tipo que salió recién del ejército y tiene imagen de chico malo. La cinta y los demás personajes reconocen a Cody como un sujeto que resuelve problemas, no importa si lo hace dentro o fuera de la ley, la gracia es que los resuelve y eso mantiene a todos contentos. Cody llega a la ciudad porque resulta que Ellen Aim, la secuestrada, es una ex novia y su actual novio le promete una buena cantidad de dinero para rescatarla.

Hay varias cosas que no siempre resultan en la película, entre ellas los diálogos, a veces innecesariamente crueles o imposibles, personajes de alivio cómico que nada tienen de cómico, pero quizás lo que más llama la atención es la decisión de hacer una pareja entre Ellen Aim y su manager. El tipo es un abusador y alfeñique, pero abusador de igual forma y su relación amorosa con Aim es definida por el lucro que pueda obtener de sus presentaciones. Lo importante para él es recuperarla para seguir ganando dinero, no porque pueda correr peligro. Si eso ya es un tanto perturbador, el hecho que sea la única relación amorosa en la cinta, y por eso mismo la representación de todas las relaciones amorosas, añadido a que nunca es correctamente resuelta en la cinta lo hace más perturbador todavía. La chica nunca se queja ni tampoco decide marcharse. Ella quiere triunfar y para eso está dispuesta a aguantar a ese sujeto. El problema es que el personaje es una damisela en peligro, una princesa en la torre del dragón, y no mucho más que eso.

El mismo sujeto interpretaría a jesús.
El mismo sujeto interpretaría a jesús.

Está claro, la cinta está ambientada en un mundo violento, donde casi nadie es amable con el vecino, donde las cosas se resuelven a golpes, secuestros, disparos y explosiones.

Streets of Fire puede ser entretenida y la idea de que un reluctante héroe, un mercenario, se las arregle a mano limpia con su némesis es atractiva en el puro sentido del entretenimiento. En ese sentido, tanto Paré como Dafoe están bien en sus personajes, aunque, claro, el villano siempre es más interesante. Dafoe tiene libertad para dar vida a un villano que parece el engendro entre una serpiente y un vampiro, tan blanco como nosferatu, pero con una cualidad viscosa ideal para interpretar al malo de la película (nos recuerda a un villano de los 90 que perfectamente podría ser su hijo: el villano de El Cuervo). Otro personaje que es más interesante que el protagonista es McCoy, una chica que no se limita a actuar como chica. De hecho es la única chica que no necesita de un hombre para vivir. Quizás bajo otra dirección ese personaje hubiera sido un hombre, pero ser mujer le da algo más de profundidad.

La película no es tanto un homenaje a cierto tipo de cine, sino la realización de un cine de fantasía que sólo puede existir en la mente de un adolescente, una mezcla entre musical, cine de acción y cine negro de los años 50 que da vida a una ciudad con luces de neón, vapores saliendo de chimeneas, pandillas, besos bajo la lluvia con rock & roll sonando de fondo, motocicletas y luchas cuerpo a cuerpo entre dos antagonistas.

Notas, comentarios y SPOILERS:
Rick Moranis haciendo de agente musical que es una mezcla pedofilia y capitalismo degenerado.
– El tiempo da la oportunidad de revisitar algunas experiencias cinematográficas de infancia. Me refiero a películas que veías por culpa del azar: un amigo tenía esa cinta de vhs justo cuando ibas de visita o quizás la pasaban por tv en el momento en que estabas viendo, etc. Estoy seguro que nunca me propuse ver Streets of Fire, pero la vi y cuando lo hice me gustó. Hay películas que encuentras de casualidad y dejan una marca en tu impresionable cerebro infantil. Streets of Fire es una de ellas.

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