Los 80 – Maldito Sudaca T05E11 (2012)

Este tiene que ser el peor de los capítulos de Los 80. No es que sea completamente malo, que la producción se haya visto deficiente o que los actores no hayan estado a la altura de pasadas interpretaciones. No, la culpa de todo la tienen guionistas y creadores. ¿Qué es lo que sucede cuando los espectadores se cansan de los atajos de los guionistas? ¿Qué pasa cuando los espectadores son traicionados por los creadores? Existe una gran diferencia entre enfrentar a un personaje con la hostilidad de un mundo moderno que lo va dejando atrás y otra muy distinta hacer sufrir a sus personajes por el sólo hecho de verlos sufrir. Esto último es lo que sucedió en el capítulo del último domingo.

Qué linda tu oreja, déjame verla más de cerca

Eso sí, entre el comienzo y el horrible final, vimos cómo Claudia llega al punto en su crisis en que finalmente reconoce que necesita ayuda. No es que nadie se hubiera dado cuenta en todo caso. Ana, por ejemplo, decide ir a las reuniones de familiares de detenidos desaparecidos justo para presenciar un crudo testimonio, una doloroso testimonio de duelo inconcluso, justamente por lo que está pasando su hija. Ana por fin entiende, el problema es que Claudia prefiere ignorarlo, autoconvenciéndose de que lo peor ya ha pasado y que está lista para volver a vivir la vida que abruptamente dejó cuando siguió a Gabriel. Claudia rechaza por enésima vez los avances de Ana y prefiere seguir amurrada en la pieza, frustrada por la felicidad que su familia no puede compartir con ella y, en general, siendo latera.

Claudia está en eso cuando decide salir con Antonio y sacarse un par de espinas que tenía hace tiempo. Claudia no pierde tiempo y en lugar de ir al cine a ver una película que realmente no le interesa se van al cerro y en el vehículo de él tiene sexo incómodo, rápido (demasiado) y poco satisfactorio (para Claudia). Pero vamos, Claudia sabía a lo que iba, es sólo que no esperaba encontrarse con eso, la cruda realidad: no está lista para experimentar nada, ni la universidad ni la cercanía con otras personas ni vivir lo que sea que la espera afuera. Cuando vuelve a casa no puede sino quebrarse y llorar en la ducha, que es donde la encuentra Ana y donde finalmente Claudia acepta que no puede hacerlo sola. Es agradable ver que el ciclo de Claudia está llegando a su fin, realmente era una lata verla todo el tiempo enojada, con cara de pena o llorando. Loreto Aravena es una actriz muy capaz, de modo que el avance de su personaje debería darle mejores escenas y situaciones, mejores para ella y mejores para nosotros.

Se me cayó el arito

En otro lado, Martín se abuenó con Paola milagrosamente, fuera de cámara y lejos de nosotros. Nunca vimos cómo se arreglaron los conflictos entre ellos, cómo se acercaron y empezaron a hablar de nuevo, pero la serie nos muestra que entre ambos todavía queda chispa y coqueteos. En todo caso, la cara de Paola cuando él se despide nos deja en claro que algo más va a suceder con ellos. Ojalá sea algo interesante.

Ah, y Félix habló con Sybilla, ella lo rechazó y así siguen. Fome. Al menos Camila lo invita a una fiesta de modo que el ciclo de Félix se cierra el próximo capítulo al estilo de Dos Mujeres, Un Camino.

Pero Juan, Juan tiene la culpa de que el capítulo decepcione tanto, o mejor dicho, los guionistas que escriben para Juan tienen la culpa. ¿En qué momento se les pasó por la cabeza que lo que el personaje necesitaba era que lo estafaran? ¿bajo qué proceso creativo llegaron a la conclusión de que después de todo lo que le ha pasado a esa familia y a ese patriarca (demasiadas cosas como para listarlas aquí) lo que le faltaba era una estafa? Daniel Muñoz ha dicho (no sé en qué contexto) que Juan Herrera pertenece a esa extinta raza de personas que creen en la palabra empeñada y no deja de tener razón, pero dudo que eso sirva como justificación para lo que vimos el domingo. Juan ya ha pasado por varias dificultades por confiar en la palabra de otros, de modo que no es un tema en el que necesiten insistir, no es algo que no nos haya quedado claro antes.

En el fondo, la consecuencia de lo sucedido el domingo es que el sufrimiento de la familia Herrera ha tomado un rol protagónico en la serie, más de lo que realmente interesa en una serie como ésta: la década de los 80. Las dificultades que genera pasar esa década siendo adolescente, la tragedia de un primer amor en medio de la dictadura, el primer hijo estando soltero y las nuevas configuraciones de familia que se estaban formando durante esos años, la renovada independencia femenina, etc., son temas con dramas, por supuesto, pero el drama por el drama nunca debe ser el objetivo de los creadores. Los espectadores nos damos cuenta de esto. Si antes ya habían personas que no veían la serie por ser demasiado dramática, lo del domingo pasado terminó por convencer a varios más.

Si los intereses no son tan altos, Juan

Ahora, ¿imaginan que el problema de la estafa se soluciona en un solo episodio? Sería como una trampa más. Si ya se molestaron en poner a Juan Herrera frente a esa monstruosa dificultad, bueno háganlo pasar por todo el sufrimiento. Si ya empezaron será mejor que lo terminen, porque una mágica solución, un deus ex machina, sólo empeorará lo que pensamos de la serie.

Notas, comentarios y espoilers:
– Las imágenes de la época muestran a Christopher Reeves, el mítico Superman, en su visita a Chile. Eso sitúa los acontecimientos de este episodio más o menos en noviembre de 1987.
– ¿Nadie más escuchó llorar a Claudia?

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