Los 80 – Los Herrera Se Están Mojando T05E06 (2012)

O el día que Juan Herrera explotó.

Las cosas que suceden con los Herrera durante este episodio parecen estar en sincronía con el título del episodio: “Los Herrera se están mojando”. No es casualidad que el grueso del episodio suceda en medio de temporales de invierno que dejaron a todo Chile inundado, perdón, quise escribir Santiago. Ese es el hecho que nos traslada a la época de los 80 y es durante esos temporales que los Herrera se enfrentan a difíciles situaciones familiares. No sólo la casa está haciendo agua, también le pasa lo mismo al negocio de Juan, el rendimiento de Félix, la relación de Martín con Paola, el vínculo de Ana con Claudia. Todo lo que de alguna forma los Herrera daban por seguro corre peligro de perderse.

Juan, por ejemplo, pasa todo el tiempo cansado, preocupado y fumando por los inconvenientes que el hijo de don Farid causa en el taller. No es que el sujeto se contente con ser flojo, no señor, porque también toma decisiones de administración que lo único que provocan son más gastos y más preocupaciones. Juan estaría muy contento si lo dejaran administrar el taller tranquilo, pero la presencia de Ricardo hace eso imposible. A tal punto llega la desesperación de Juan que piensa en la misma solución que don Farid ocupaba con su hijo: darle un cheque todos los meses que que lo dejara tranquilo. A esto se suman los constantes regaños de Ana provocados por la gotera que existe en la pieza de Claudia, darse que los maestros que contrató para realizar la ampliación de la casa eran realmente chantas y que gracias al temporal de lluvia (y un poco de “ayuda” de Ricardo) Juan finalmente tiene que despachar temprano a sus trabajadores y volver él mismo en micro, empapado. Todo esto sucede a lo largo de varios días, pero la forma en que está narrado el episodio parece que sucediera sólo en uno, creando una narración parecida a Un Día de Furia, el día de furia de Juan Herrera.

Pero el trabajo, el temporal y Ana no son lo único que tiene a Juan a punto de explotar. Claudia sigue acercándose a Néstor, el primo de Gabriel, y al parecer se ha dado cuenta que el rechazo de la Universidad a su solicitud de reincorporación no es suficiente para alejarla de la medicina. Uno de esos días en que el temporal estaba golpeando muy fuerte a algunas comunas de Santiago Claudia toma prestados alimentos de su casa y parte a la escuela-albergue donde trabaja Néstor y termina quedándose la noche y la siguiente también. ¿Por qué la hija que tanto sufrió por volver a casa ahora no puede esperar para salir y quedarse afuera con un sujeto que la familia no conoce? Es una pregunta válida y ninguno de los padres puede contestarla. Claudia provoca roces e interrogantes en sus padres porque al mismo tiempo que está buscando y explorando su nueva vida y su nuevo lugar en el mundo también va descubriendo que en la dinámica familiar su aporte es diferente al de antes. Juan intenta comunicarse con ella, pero no lo logra cuando está en el trabajo y cuando llega a casa Claudia ya no está. Eso sí, hay que reconocer que los escritores han hecho más interesante la historia de Claudia, dándole algo que hacer además de mirar con cara de pena.

Por otro lado, Martín y Paola llevan varios meses viviendo separados y ya han encontrado algo de normalidad en sus intercambios, sus paseos y turnos con Vicente, pero nadie quiere que esa situación se mantenga, ni los padres de Martín ni el mismo Martín, aunque esto último no se nota. Para Martín lo más cómodo es seguir en la casa de sus padres y dejar que las cosas simplemente sucedan. Juan y Ana entienden que esa no es la forma de llevar una familia y exhortan a Martín para que tome una decisión. Éste finalmente llama a Paola y se juntan en el departamento donde solían vivir juntos, pero todo sale mal porque ella ya está decidida a irse a Argentina sin Martín, pero con Vicente, por lo que necesita la ayuda de Martín, que él, por supuesto, le niega. La decisión de Paola lo toma por sorpresa porque de alguna u otra forma, Martín pensaba que si las cosas no se hablan no existen, que si no se discute nadie puede tomar una decisión. Paola se va a Argentina y quiere irse con el hijo de ambos, lo que toma por sorpresa a Martín porque Martín esperaba arreglar las cosas. Es la decepción y la rabia la que hace que Martín reaccione de la forma en que lo hace, decepcionado ante su propia torpeza y rabia que esa mujer haya osado tomar una decisión sin consultarle. El machismo de Martín lo hecha a perder todo otra vez.

Por último, Félix sufre todo el episodio porque ha bajado las notas y debe llevar la libreta firmada por sus padres, lo que significa que éstos deben verla. Puede ser que Félix lo haya estado pasando bien con sus nuevos amigos, pero en algún momento tenía que enfrentar las consecuencias y esas comienzan a mostrarse ahora. El descenso en las notas de Félix da pie para que sus mediocres amigos le sugieran falsificar la firma de su madre y da para momentos de humor negro, como cuando el compañero de Félix le dice que con un 5.2 sus papás le regalarían una bicicleta. Así de mediocres. Pero finalmente Félix opta por lo correcto, no todo está perdido para él, y termina enseñándole las notas a sus padres. Claro que en el peor momento: justo cuando Juan llega a casa con un horrible genio. Es en este momento que Ana tiene algo más que hacer y la escena en que ella logra calmar a Juan es potente porque desnuda la dinámica en el hogar de los Herrera. Juan puede ser el que trabaja, pero Ana lleva la casa y todas las cosas domésticas. Es esta escena y aquella en que ambos aconsejan a Martín en la cocina las que nos hacen querer que los guionistas encontraran más tiempo para poner a estos dos personajes juntos, más allá de las cosas rutinarias del hogar.

Eso sí, hubo un par de cosas que no me gustaron del episodio. La primera es la forma en que manejan al personaje de Paola. Paola es, prácticamente, la única mujer moderna en la serie. Claudia no cuenta porque parece siempre depender de un hombre para hacer todo, Ana fue abandonada por los creadores muy temprano en la serie y Katty Ko no existe (salvo para mostrar los horrendos uniformes de esa época). Pero es cada vez más frecuente que la serie sienta la necesidad de impartir juicios morales sobre el personaje y la “forma” en que vive. Si prácticamente se pudo sentir el ceño fruncido de la cámara cuando enfocaron las botellas y colillas de cigarrillos en la habitación de Paola cuando Martín llega con Vicente. Paola tiene el poder de decidir su propio destino trabajando y buscando su futuro, sin depender de que otro hombre la habilite o le permita, por su obra y gracia, desarrollar una vida plena y libre, por lo que es preocupante que la serie haya establecido a este personaje de esa forma para después hundirlo.

Mi otro problema es la constante necesidad que sienten los creadores de subrayar situaciones. Para Los 80 no es suficiente con decirnos una o dos veces que el estrés tiene enfermo a Juan Herrera, no le basta con decirnos que Juan siente una molestia en el pecho, ni que cada vez que se preocupa por al empresa le da por toser. El mensaje está bien claro la primera vez. Lo que la serie nos está diciendo es que la salud de Juan es vulnerable y que sus problemas se traducen en molestias físicas, que mientras más grandes los problemas más grave es el efecto en la salud, pero la insistencia hace que nos cuestionemos los motivos y pensemos que en realidad, más adelante, a Juan le puede dar un infarto, que puede caer muy enfermo o cualquier cosa grave que los guionistas imaginen. Es un signo de inseguridad en los escritores y cuando los guionistas se ponen insistentes se agota la sorpresa y los espectadores adivinan. Al menos no han mostrado la imagen de “El niño que llora”.

Notas, comentarios y spoilers:
– Otro comentario de Félix que usan los guionistas para recordarnos la verdadera naturaleza del chileno y su alma: “cada vez que pierde Chile empiezan los temporales.”
– Me gusta que en la escena en que los padres hablan con Martín hayan prescindido de la música incidental. Me gustan esos momentos porque en el fondo los creadores dejan que los diálogos hagan todo el trabajo y si están bien escritos y los actores son buenos entregan escenas emocionales y poderosas.
– Cuando los profesores suspendían las clases porque faltaban alumnos. ¿Todavía hacen eso?
– Juan impartiendo sabiduría a su hijo sobre las mujeres.
– Félix tiene un póster de karate kid y los gremlins en la pieza.
– El guatero, otro de los detalles que nos trasladan automáticamente a esta época y hace más fácil la tarea para los realizadores.
– Petita se parece a don Genaro más de lo que quisiera, especialmente cuando reta a Félix.
– ¿Dónde trabaja el personaje de katty ko?

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