Los 80 No hay nada como el hogar T05E05 (2012)

Casi en la mitad de la temporada (serán 12 episodios en total) y podemos ver a varios personajes moverse y por fin avanzar: Claudia recibe la pésima noticia que no podrá volver a la universidad fácilmente, Martín se separa de Paola y Félix experimenta su primera borrachera. Oh, no pasó mucho con Juan y para variar no pasó nada con Ana. Pero me estoy adelantando.

Mi principal queja con este episodio es que ritmo era muy disparejo y las transiciones entre escena y escena fue de lo más desprolijo que se le ha visto a Los 80 en lo que va de la temporada. Por ejemplo, la primera escena es la entrega de la ampliación de la casa (lo que por suerte nos asegura que ya no veremos a los maestros chantas) y es un momento emocionante, pero después pasa a Martín y Paola que están conversando con una amiga que insiste e insiste que los chicos se vayan a vivir a argentina, pero esta escena que parecía un monólogo de un personaje casi desconocido termina abruptamente, para después pasar a Félix y sus compañeros hablando de fútbol. Mi problema no es con la intención de las escenas, sino el ritmo de cada una de ellas. Las transiciones son torpes y la narrativa dispareja. Pero en todo caso, esto es sólo al principio, porque a medida que el episodio las cosas mejoran bastante, especialmente con la historia de Félix.

Félix sigue experimentando con sus nuevos amigos y esto les proporciona a los guionistas estupendas oportunidades para escribir para Félix y deslizar uno que otro comentario sobre lo que sea que es lo que ancla al capítulo a la realidad. Por ejemplo, uno de los amigos de Félix suelta sin complicarse que se conforma con un empate ante Brasil y con eso los creadores resumen en una pequeña frase el estado del fútbol chileno y el carácter del hincha durante esos años. Son los pequeños detalles que los creadores han estado deslizando en las historias de Félix las que fácilmente podrían convertirlo en uno de los personajes favoritos de esta temporada, pero eso no es todo, porque Félix ha crecido bastante desde la temporada anterior y se nota que los guionistas se han esforzado por escribir más y mejor para él. Su mismo crecimiento proporciona excusas para que el personaje viva situaciones más interesantes, después de todo, la pubertad y adolescencia han sido motivos poco explorados en la serie.

El enguindao’, el primer licor de muchos hombres chilenos

La gran secuencia de este episodio, la que lo separa del resto en términos de calidad es la travesía de Félix por primera experiencia con el alcohol. De hecho, la historia de Félix hace que este sea el mejor episodio en lo que llevamos de la quinta temporada. Esta aventura del menor de los Herrera es expuesta con una curiosa una mezcla de patetismo, inocencia, vandalismo y fantasía que hipnotiza tanto que llega a ser una lástima cuando interrumpen sus escenas para mostrarnos en qué está el resto de lo Herrera. En estas escenas hay bullying, violencia, desprecio, euforia, delirio y están siempre filmadas de acuerdo a lo que los personajes experimentan. De esa forma, en cuanto el alcohol se apodera de los chicos la serie adopta la cámara en mano y sigue a los chicos en un viaje patético, pero iniciático. Estas escenas están tan bien hechas que si el episodio hubiese estado dedicado por completo a Félix y su borrachera nadie habría extrañado al resto de los Herrera. Eso sí, una sola queja al respecto: resulta poco creíble que Ana no se hubiera dado cuenta que su hijo venía mareado y más encima con olor a licor. Este detalle casi, sólo casi, hace olvidar el descubrimiento por casualidad de la esencial técnica del “anclaje“. No creo haber sido el único que soltó una carcajada en ese momento.

Pero cuando Félix se levanta (¿sin caña? ¿sin olor a licor?) Martín viene llegando a casa. Resulta que tras una serie de peleas y discusiones con Paola, quien claramente quiere lo mejor para su hijo, que no para la pareja, Martín decide volver a casa por un tiempo. Paola quiere irse a Argentina, inventar una nueva vida allá. No es solo que Paola se sofoque con la sociedad chilena, es que Chile le recuerda la familia que no tuvo y esto es justo todo lo contrario de lo que sucede con Martín. No es una coincidencia que casi todas las imágenes de archivo utilizadas en este episodio muestran a un santiago gris y agobiante. En todo caso, Paola es la optimista de la relación, la idealista, y podemos entender por qué Martín se enamoró de ella y por qué quiere irse a otro país. Paola incluso trata de convencer a Martín con sexo (táctica antigua como el hilo negro), pero no es suficiente. Ambos personajes discuten y esta escena alcanza altos niveles de calidad cuando deja que ellos discutan sin que los acompañe la banda sonora. De alguna forma sus quejas y argumentos se sienten más honestos cuando el director decide bajar el volumen de la música a cero, lo que me hace pensar que quizás Los 80 se ha hecho muy dependiente de su banda sonora. En cualquier caso, Martín decide irse de casa luego de esa última discusión.

De camping

Lo que sucede con Martín refleja una idea que ha estado detrás de Los 80 desde sus inicios: el poder que tiene y ejerce la familia sobre cada uno de sus miembros. Paola sugiere que ambos y el hijo que tienen en común partan a Argentina a vivir, escapando de la represión y el ambiente sofocante que se vive en Chile. En Argentina, dice Paola, la vida es mejor y Vicente, el hijo de ambos, puede ver y experimentar muchas más cosas de las que podría llegar a experimentar en Chile. Martín, por supuesto, no está seguro al principio. Martín puede decir que teme que nadie les pueda ayudar en caso de que Vicente se enferme y creer que esa es la verdadera razón de su duda, pero sabemos que no es así. Ni siquiera la magnífica oportunidad que significa estudiar cine gratuitamente termina por convencerlo. El real motivo por el que Martín no quiere partir a Argentina es porque no quiere alejarse de su familia, de su madre, de su padre y de sus hermanos, pero principalmente, no quiere alejarse de el cariño y alivio a la soledad que la familia proporciona. Martín es un cobarde (y un mamón).

Claudia, por otro lado, sigue pidiendo perdón por tener el valor de alejarse de la familia para perseguir un sueño (un ideal, un destino) y sigue sufriendo las consecuencias de ello. Claudia no puede volver a la Universidad y debe decidir qué hacer con su futuro y superar la frustración que esto conlleva. Es como si la serie estuviera castigando a Claudia por atreverse a dejar la casa e intentar una vida individual (aunque ese camino probara ser el equivocado o uno lleno de desgracias). Su familia, por supuesto, la está esperando con los brazos abiertos, incluso con una pieza para ella sola, pero ese regreso está supeditado por el perdón y el arrepentimiento. Es probable que Claudia tenga razón cuando dice que se sacaron la lotería con la familia que tienen, pero no creo que debamos recordarle que muchas veces los premios millonarios suelen ser una maldición. La fuerza de gravedad que la familia ejerce sobre sus miembros individuales prueba ser demasiado fuerte y algunas líneas de los personajes tienen más de una lectura. A veces, sólo a veces, Los 80 parece ser una película de terror.

Eso sí, me gusta que Los 80 a veces se de el tiempo de mostrar en qué trabajan sus personajes. Por ejemplo, ya hemos visto a Martín filmando y grabando en la calle, pero hasta ahora no creo que hayan mostrado cómo tenían que hacerlo en ese tiempo para editar los vídeos que grababan. La escena comienza con ambos amigos preparándose para hacer una edición, sincronizando los equipos y las cintas. Es un detalle, es cierto, pero sirve para hacer más reales a los personajes, alejándolos de esos personajes de cartón que acostumbramos a ver en las teleseries latinoamericanas (esos que comienzan la serie trabajando, pero ¡después simplemente se les olvida!).

oye, uno no se mete con las minas de los primos.

Claudia, por último, se acerca cada vez más al primo de Gabriel. Primero porque malas noticias en la universidad la llevan a pedirle un trabajo en un consultorio, pero resulta que el trabajo ya lo tomó otra persona. El primo de Gabriel es amable y eso es atractivo para Claudia que después de todo lo que ha sucedido necesita que alguien más se demuestre interés en ella, de modo que a pesar de que él ya no puede ofrecerle un trabajo en el consultorio ella sigue buscándolo. Es probable que esta subtrama ayude a Claudia a sobrellevar la decepción con la Universidad, pero es dudoso que la ayude a sobrevivir el luto con el que carga. Después de todo, ¿a cuántas mujeres conocen que hayan superado el luto de su pareja con el primo de ésta?

Un último comentario antes de terminar: La forma en que Juan le dice a Ricardo que es un flojo de mierda y la expresión de éste. Para todo lo demás, Mastercard.

Notas, comentarios y spoilers:
– Ricardo otra vez hablando de sus amigos y paisanos. Qué hombre más desagradable.
– Una joya de Don Genaro tras leer el diario: “Pobre gente, nacen colitas y les puede dar el SIDA.” Ah y esto fue otro aporte de la subtrama de Félix.
– Ana jr. le echa la culpa a Félix de los rayados en las paredes. Ana jr. será grafitera.
– ¿A alguien más le incomoda el romance entre Claudia y el primo de Gabriel?
– Aparecieron algunos frecuentes secundarios: Katty Kowaleczko y María José Bello.
Petita parecía sabueso oliendo a Félix.
– ¿Alguien más imagina a Bruno como Jason Segel cuando chico?

Bruno cuando grande. Estrella de joligud

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