Los 80 – Episodio 42 “Fe”

Voy a comentar Los 80 porque creo que es el mejor producto dramático de la televisión chilena actual, si lo pensamos bien no hay otro que le pueda competir de igual a igual. La mezcla de nostalgia, fuerza dramática y capacidad técnica y artística con justa razón hacen de Los 80 uno de los productos más exitosos del último tiempo en nuestra televisión.

Eso no quiere decir que la serie sea perfecta ni cometa errores, porque los tiene y son varios, pero no suficientes como para disminuir el aprecio que se le tiene a la serie. Es posible que los guionistas, satisfechos con su éxito y vanagloriándose de lo conseguido, decidan entregarle el trabajo de escribir los guiones a un par de monos entrenados (traídos de Hollywood) y mientras el equipo técnico siga siendo el mismo la serie seguiría siendo un éxito de sintonía, uno de mucho menos calidad, pero éxito al fin y al cabo.

Los 80, entonces, desafía las expectativas, es un producto de una calidad escasa en nuestra televisión, pero que no está a salvo de los pecados y defectos que sufren todos los productos audiovisuales nacionales. A lo largo de esta temporada iré comentando cada uno de los episodios de esta serie y sacando en limpio lo bueno, lo malo y lo feo.

En todo caso, no ayuda mucho el hecho que no haya comentado las 4 temporadas anteriores y que el recuerdo que tengo de ellas es cuando las vi en la televisión, de modo que los comentarios y análisis se verán perjudicados por eso. Espero que no se note tanto.

El episodio 42 (o el primero de la quinta temporada) comienza con un flashback de lo acontecido en temporadas anteriores. Nada muy espectacular, tan sólo unos minutos para ponernos al día con lo que pasó en la temporada anterior y en qué quedaron los Herrera. Si bien es una decisión adecuada (y muy necesaria) llama la atención que el canal que transmite la serie no se haya decidido por emitir un especial de 40-45 minutos con un resúmen de la serie completa. Estoy seguro que entregaría buen rating, pero además proporcionaría al público una oportunidad para contemplar cuánto han avanzado (y cuánto no) los personajes.

Este episodio se titula Fe principalmente porque retrata los días en que el jefe del Estado Vaticano de esa época, el Papa Juan Pablo II, visita Chile invitado por el dictador Augusto Pinochet. Lo que muchos vieron como un intento por limpiar la imagen de la dictadura terminó siendo cualquier cosa menos eso.

Pero la serie tiene un camino arduo en este primer episodio, los creadores y guionistas deben establecer en escasos minutos en qué están cada uno de los personajes principales y de a poco ir delineando los posibles conflictos futuros. Ya la primera escena, por ejemplo, establece uno de los conflictos que se verán a lo largo de los siguientes capítulos: Ana está ayudando a Paola a cuidar al hijo que ésta tuvo con Martín Herrera y Paola expresa que pretende alimentar a su hijo con relleno alimenticio en lugar de amamantarlo. Ana, en una medida predecible, pero no por eso artificial, indica que lo mejor es amamantarlos (y al menos un año, de acuerdo a su propia experiencia). La vida con las suegras nunca es fácil, parece.

Lo que sigue es un repaso por cada uno de los personajes principales para saber en qué está cada uno ya iniciado el año 1987: Juan, Martín, Félix, Exequiel, etc.

Lo que este episodio logra es convertirse en el puente entre la tragedia y la atmósfera amenazante de la temporada anterior con la decididamente esperanzadora nueva serie de episodios. Al comienzo Juan sigue siendo espiado (no sabemos por quién, lo que sube un poco los niveles de tensión) y finalmente es contactado por “Pedro“, su supuesto hermano. Pedro le exige dinero a cambio del bienestar de su clandestina hija Claudia. La escena en que Pedro se acerca a Juan y le expresa sutilmente la necesidad de un soborno está particularmente bien hecha, con ambos actores actuando restringidamente. La mirada que Juan le dirige es notoriamente poderosa, porque transmite la rabia y el miedo por el que los Herrera ha tenido que pasar durante el último tiempo. Y las palabras de Pedro, aunque aparentemente llenas de buenas intenciones ocultan una profunda violencia y la amenaza es palpable para Juan. En todo caso, Juan cede y entrega el dinero a Pedro y éste le confiesa que en realidad lo hace para poder irse del país porque ya no puede “trabajar” como antes, le tiembla la mano y eso, en su rubro, es fatal.

La decisión de dejar atrás a la CNI prueba ser fatal porque serán sus propios compañeros lo asesinan en una secuencia que acentúa la humanidad que el personaje había mostrado antes junto a Juan. Pedro, en todo caso, logra hacer una buena acción antes de morir: le entrega a Juan el expediente con toda la información que la CNI tiene de Claudia, archivo que el patriarca de los Herrera no pierde tiempo en quemar. Claudia está a salvo.

La hija mayor de los Herrera a pesar de solo aparecer en los últimos minutos del episodio sigue siendo una presencia constante. Ya al principio sus padres van a la Vicaría de la Solidaridad para enterarse de una buena noticia: el fiscal que seguía la causa de Claudia ha cambiado y es muy probable que se pueda pedir su cierre. Ana cree que esto es por la visita del Papa, pero Juan, más escéptico, solo responde que hay que ser pacientes, todo puede pasar. Claudia, que pasó casi toda la temporada anterior llorando, ahora tendrá otros conflictos y desafíos y probablemente su madre sea uno de ellos. No porque haya vuelto la relación se ha recompuesto, ¿no?

Félix, por otro lado, sigue compartiendo con su amigo Bruno y la llama de su precoz enamoramiento por su vecina (que no recuerdo cómo se llama) sigue ahí latente. En todo caso, será Bruno quien tome la iniciativa a la hora de relacionarse con las niñas del sexo opuesto. Es notable que cuando Bruno ya había invitado a Félix a ver al Papa simplemente se desdice e invita a una de las niñas con las que se encuentran en el negocio de don Genaro. Bruno, le confiesa más tarde a Félix, simplemente la invitó y sólo se dio cuenta cuando ya lo había hecho. En todo caso, de algo sirvió, ya que en el paseo le pidió pololeo. Félix, en tanto, sigue callado y, creemos, imaginando situaciones idílicas y románticas con su vecina. Félix deberá lidiar con un mejor amigo que comenzará a dedicar más tiempo a su nueva polola.

Por último, Martín, ya convertido en padre, sigue trabajando como cámara (¿para una productora? ¿un canal de tv?) y sabemos que es eso lo que quiere hacer. Es por eso que hacia la mitad del episodio no necesita de mucho coraje para notificar (no confesarle ni contarle) a su padre que dejará los estudios de Educación Física para dedicarse a trabajar. Este Martín es más maduro y consciente de su lugar en la familia. Martín quiere afirmarse y proveer para su pequeña familia y para eso necesita trabajar, pero lamentablemente no puede hacerlo si también tiene que estudiar. La vida es muy difícil sin un cartón, le dice Juan, pero es resignación lo que escuchamos en su voz, ya no está en posición de imponerse a su hijo. Sólo le queda dar consejos y esperar que todo resulte bien.

Mientras tanto, la pareja de Martín sufre de lo que asumimos es depresión post parto, confinada a la habitación donde viven y condenada a cuidar de su hijo. Pero Paola es moderna, no se considera una madre solamente, de modo que pronto buscará la forma de salir y ser mujer, no solamente madre. Esa es otra veta de potenciales conflictos, Paola buscando su independencia y tratando de separar su rol de madre con su identidad como mujer, mientras que Martín recurrirá al único ejemplo de madre que tiene: Ana.

El episodio termina con el regreso de Claudia y la partida del Papa, quien así como llegó se fue. Nada cambió para el país, el lavado de imagen de la dictadura no sirvió y las protestas siguieron sucediéndose, pero de alguna forma para algunas personas sí hubo cambios, no atribuibles al Papa (por mucho que Ana quiera pensar lo contrario), pero son novedades, avances que seguiremos en los próximos episodios.

Técnicamente el episodio no afloja y como ya es costumbre la serie hace un estupendo trabajo trasladandonos a 1987, aunque en algunas secciones el restringido presupuesto para extras y tomas abiertas se nota, como en toda la escena del Parque O’Higgins, por ejemplo. Son las escenas relacionadas con el Papa las que se convierten en un lastre para el episodio, cada vez que aparecen se sienten como una interrupción de algo mucho más interesante que estaba sucediendo en otro lado y el exagerado catolicismo de Ana nos deja hastiados. De hecho, las escenas relacionadas a la visita del Papa son las menos interesantes y casi todas pertenecen a Ana, lo que refleja un problema que ya es sintomático en la serie: lo poco interesante que se ha vuelto Ana.

Recuerdo que en una temporada anterior, cuando las cosas no estaban económicamente bien para los Herrera, Ana comenzó a matutear y viajar para aportar económicamente. Ana era mucho más interesante en ese tiempo, cuando su nueva situación provocaba conflictos con el machismo de Juan, pero en algún momento los creadores decidieron ahogarla con un nuevo hijo y ahora Ana nuevamente está condenada a escenas en la casa, a conflictos domésticos y a poner cara de pena y llorar.

Otro problema, aunque menor, de personajes en Los 80 es don Genaro. Más allá de la presencia real de la CNI y los aparatos represores de la dictadura, las protestas y las intervenciones de la policía, la derecha política se ha visto poco representada en la serie. Lo que quiero decir es que don Genaro es una caricatura, una especie de parodia de Hermógenes Pérez de Arce, y aunque personajes como éste hayan existido (yo conocí a varios) no pasa de ser un motivo para el chiste, para relajar un poco la atmósfera, un descanso cómico. Don Genaro es una caricatura y a pesar del estupendo trabajo de Fernando Farías el personaje no pasa de ser eso, transformándose quizás en el punto más bajo de la serie.

Mi problema (en general) con los 80 es que a veces sacrifica el desarrollo de los personajes en favor de la descripción de la época. Es la trampa que la misma serie se impuso cuando se fijó desarrollar la historia de los personajes a lo largo de la década de 1980. Hay algunos personajes cuyo arco argumental y desarrollo se puede seguir a lo largo de estas 5 temporadas, pero hay otros que parecen estar en el mismo lugar que donde empezaron a pesar de todas las cosas por las que hayan pasado. El ejemplo más claro de esto es la esposa de Juan. El caso contrario es el de Martín.

Los 80, en sus mejores episodios ha logrado combinar perfectamente su afán de época y el desarrollo de sus personajes. Quizás “Fe” (así se llama este episodio) no cumpla con esa meta, pero sí tiene momentos potentes y cumple el objetivo de vincular la temporada anterior con lo que se viene en los siguientes episodios, mezclando las atmósferas de ambos proyectos en un solo episodio.

Notas, comentarios y espoilers:
– ¿Qué les parece la versión de Camila Moreno del clásico de Ubiergo? A mi no me gustó.
– “Su santidad”, “el mensajero de la paz” Guácala. La historia se encargará de desenmascarar a Karol Józef Wojtyla.
– “Sos bien pavo, Pereira”. Ah, esa época en que a los compañeros del colegio se les llamaba por el apellido.
– ¿Cambió la voz el Félix o ya lo había hecho en la temporada anterior?
– ¿Ahora los Herrera tienen nana?

5 comentarios en “Los 80 – Episodio 42 “Fe”

  1. Estoy completamente de acuerdo contigo en el análisis de Ana y de don Genaro.
    Creo que se te pasó mencionar la dificultad que impone la naturaleza a los guionistas: Feliz y Bruno ya no son los atractivos personajes de antes. La adolescencia es enfermantemente poco atractiva. Seguramente Anita llenará ese nicho, pero la próxima temporada, no ésta.
    Sin embargo, creo que lo más interesante de este capítulo es el retroceso que tratan de dar los guionistas, y que lo considero fundamental. Me explico: en la primera temporada, en una entrevista, Boris Quercia dijo que Los 80 se trataba de una de aquellas familias que “lo pasaron mal con Allende, lo pasaron mal con Pinochet, y lo siguieron pasando mal con la Concertación”. O sea, una como cualquier otra. El trasfondo, por cierto, sería la década ochentera, y por consiguiente la dictadura. Pero sólo el trasfondo, sin involucrarse más allá de lo que cualquier familia podría haber estado involucrada. Por eso era muy interesante el conflicto entre Martín, por milicos, y la Claudita, con inquietudes de izquierda. En eso confiaban los creadores que residiría el encanto de la serie: la capacidad de identificarse de los espectadores con la familia Herrera. Además de emocionarse, claramente. Entonces los conflictos eran el 6 que tenía que sacarse Martín para subir el promedio, la PAA de la Claudita, que Juan encontrara pega, como Ana llevaba la carga de que en una sociedad tan machista el dueño de casa estuviera cesante. Es más, hasta en la 2da le inventaron una pelea para justificar sacarlo de la escuela de aviación y mantenerlo en la casa.
    Eso funcionó hasta la 3º temporada, en que los guionistas “rebuscaron” la historia para evitar aburrir. Gabriel surgió como el elemento perfecto para aquello pero, creo yo, al haber involucrado a la Claudita en el frente, si bien dieron trama y emoción para toda una temporada, traicionó el hilo dramático inicial–> No todas las familias tenían una hija en el frente. De hecho, eran pocas. Entonces, la Claudia exiliada llevaba, a la larga, a la serie a un típico fenómeno que ocurre en este formato a esta altura(sino antes), al menos en el paraíso de ellas(Hollywood)–> El chacreo.
    Pero los guionistas trataron de volver al tronco original, terminando, de forma elegante por cierto, el episodio político de Claudia, y tratarán de centrarlo en su relación con su mamá(como bien dices).
    Eso es lo que, adicionalmente, me parece este primer capítulo😛

    1. Creo que la adolescencia de Félix y Bruno tiene mucho potencial, pero que sí es un tema muy difícil de aprovechar por los guionistas, un desafío.

      Pero es cierto, a Los 80, como a cualquier otro producto serializado, le afecta el bicho de las expectativas y la obligación de aumentar las apuestas a medida que pasan las temporadas. Si una temporada es igual a la anterior es natural que aburra al espectador, de modo que tienes que generar nuevos conflictos, pero no cualquier conflicto, sino uno que no se haya visto antes, generalmente, algo más intenso. De ahí a que a veces, en su afán por cumplir con esta obligación, los guionistas inventen situaciones cada vez mas inverosímiles y el producto termine chacreandose😉

      Espero sus comentarios del siguiente episodio😀

  2. Lo de las “imágenes” de la época como que embarran la serievisualmente, pero no creo que tanto, de hecho creo que da fuerza a la serie el hecho de que las imágenes sean REALES y no actuaciones “para la tv”.
    La versión de la canción de Fernando con voz falsa es PESIMA! y por último: cuando ANA salió a trabajar y vendía electrodomésticos ya tenían nana, no es sólo de ahora.

    1. Concuerdo con lo de las imágenes. Lo de la nana no estaba seguro, no he repasado las temporadas anteriores y los recuerdos que tengo se hacen más nebulosos cada día.
      No he vuelto a escuchar la canción, pero mi primera impresión fue “Meh”

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