Tinker, Tailor, Soldier, Spy (2011)

Después de ver el thriller de espionaje Tinker, Tailor, Soldier, Spy (o El Topo, como ridículamente fue llamada por estos lados) queda la sensación de haber presenciado una serie o conjunto de actos dificilísimos de conjugar, pero que de alguna forma lograron hacerse en una sola película. ¿Acabamos de presenciar una clase de actuación por parte de Gary Oldman? Sí ¿Acabamos de salir de una máquina del tiempo que nos llevó a una Londres de los años 70? También. ¿Vimos un thriller que envuelve a viejos y jóvenes espías exquisitamente filmado y armado? Por supuesto que sí.

En Tinker, Tailor, Soldier, Spy (TTSS) el protagonista es George Smiley, un agente de inteligencia que se ve obligado a salir de su retiro para tratar de descubrir a un agente ruso infiltrado en lo más alto de El Circo, que es como se denomina a la máxima cúpula de la Inteligencia Británica. En esta misión Smiley cuenta con el respaldo del Poder Ejecutivo, puesto que se trata de un asunto de máxima importancia, y para descubrir al traidor cuenta con la ayuda de Peter Guillam (Benedict Cumberbacht, Sherlock) y Ricky Tarr (Tom Hardy, The Dark Knight Rises).

Oldman construye un George Smiley lacónico, un funcionario cruel, pero melancólico, metódico en su aplicación de poder. Smiley es observador, no parece gastar mucho aire en decir cosas innecesarias (de hecho, no dice nada hasta el minuto 18 de la cinta), porque es un hombre que se sabe poderoso. Su misión es descubrir al traidor y para ello no dudará en engañar a sus propios aliados o enfrentar fríamente a sus enemigos. El Smiley de Oldman es calculador y frío, el resultado de años de trabajo para El Circo y traiciones profesionales y personales. En una escena, por ejemplo, un personaje se refiere al “punto ciego” de Smiley, su esposa, y el director nunca la filma completamente, siempre ocultando su rostro, ayudándonos a entender lo que hay detrás de este personaje.

Es más, habiendo tantos personajes y tan poco tiempo para contar una historia complicada de espías, el director y los guionistas deciden prescindir de las largas líneas de diálogo de exposición para dejar que la escenografía y las imágenes nos indiquen lo que pasa dentro de los personajes. Las pizarras, cajas de cartón, teléfonos de disco y otros detalles de la producción indican mucho más de lo que podrían hacer varias líneas de guión. Lo mismo sucede con el gris Londres que sirve de locación, con sus calles sucias y oscuras. De la misma forma, el director busca ahorrar en líneas de diálogo al filmar y dejar que los actores hagan lo suyo. Así, los ojos de Oldman o de John Hurt dicen mucho más que varias líneas expositorias. Lo mismo sucede con personajes como Ricky Tarr, Jim Prideaux y su historia del colegio o Peter Guillam y su vida privada apenas insinuada, pero que comunica montones sobre los sacrificios que debe hacer. En TTSS todos los espías son personajes trágicos, con sus propias culpas y cargas sobre sus espaldas, sueños rotos y promesas incumplidas. Los personajes de Mark Strong, Colin Firth o John Hurt, con pocas líneas logran transmitir el peso de su ocupación, lo que su trabajo les obliga a renunciar, porque la tragedia es mucho más efectiva cuando se intuye que cuando se expresa, pero pocas cintas entienden esto.

TTSS es una cinta basada en el libro del mismo nombre por John Le Carré y que se centra en espías viejos y jóvenes, todos tratando de sobrevivir en un mundo que los ahoga y amenaza con dejarlos obsoletos. Está dirigida por Tomas Alfredson, habiendo previamente sorprendido con la original Let the Right One In y lo que en esa primera cinta se insinuaba ahora se confirma: Alfredson es un real talento para filmar atmósferas y utilizarlas para poblar y complementar historias de personajes trágicos y condenados por circunstancias extrañas.

Alfredson filma una historia opresiva, cruel, ambientada en un mundo analógico carente de computadoras y artefactos tipo James Bond, donde el trabajo de espionaje se hace en base a papeles, dossiers, informes, carpetas amarillentas y teléfonos de disco. Lo que TTSS nos dice es que llega un momento en la vida del espía en que su empleador no lo necesita más y generalmente después de esa realización el espía muere. Eso es lo que básicamente todos tratan de evitar en esta película, una cinta ambientada en la guerra fría, cuando la vieja guardia se ve amenazada por los más jóvenes, agentes que no participaron de la Segunda Guerra Mundial y que comienzan a desplazar a los más viejos.

Old man.

Como ya dije, esto no es James Bond ni una cinta de acción. En TTSS hay trabajo de inteligencia, cables y documentos que deben leerse e informes enviados por agentes en otros países. La cinta, en este sentido, se va cocinando de a poco. De la misma forma en que la actuación de Gary Oldman parece ir dominando la pantalla a medida que avanza el rodaje, el guión va desenredándose lentamente para proporcionar un desenlace exquisitamente satisfactorio. Es importante, casi una declaración de principios, que el trabajo físico de los espías (ese donde tienen que matar a otros agentes, por ejemplo) casi no recibe metraje en la cinta, salvo para proporcionar secuencias de suspenso bien hechas. TTSS se alimenta de conspiraciones, traiciones y suspenso y para eso necesita de un buen guión. Todo eso y mucho más entrega TTSS y eso es gracias a sus poderosas actuaciones y un guión muy apretado y preciso.

Por último, hay que reconocer el estupendo trabajo técnico que han hecho. El diseño de producción y arte es estupendo, un trabajo que logra llevarnos directamente a un Londres oscuro, gris y para nada amigable, de mediados de la década de los 70. Hay una atención al detalle que resalta en cada escena, en cada cuadro. Cada una de estas técnicas y detalles utiliza el director para crear las atmósferas necesarias para construir un thriller estupendo. Y la música proporcionada por Alberto Iglesias logra crear y mantener el suspenso en las escenas en que se necesita.

Notas, comentarios y espoilers:
– Hay que repetirlo: la escenografía es magistral, la ambientación es perfecta.
– La muerte de Irina, filmada como si nada, es tan trágica como toda su historia anterior. Esto habla cantidades sobre la vida de esos espías en la guerra fría. Todavía imagino a Ricky Tarr esperando a que le devuelvan a su Irina.
– La canción del final es una versión de La Mer interpretada por… Julio Iglesias.
– Parece una locura que esta cinta le haya valido la PRIMERA nominación al Oscar a Gary Oldman.
– I don’t know about you George, but I’m feeling seriously under-fucked!

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