Battleship (2012)

El otro día hablaba sobre las expectativas que uno se forma sobre las películas y la decepción que suelen generar cuando termina la cinta. Lo que dije era que si las expectativas son una de las principales causas de que una película nos decepcione y lo peor de todo es que muchas veces no podemos evitarnos hacernoslas. Pero hay ocasiones en que la historia que precede a una cinta, sus productores, directores y actores y toda la publicidad hacen tan buen trabajo de informarnos que entramos a ver una película sin expectativas, con la sencilla intención de entretenernos y sin ganas de exigir mucho.

Eso es lo que me pasó con Battleship, una cinta que en primer lugar no tendría por qué existir. Puedo entender que existan adaptaciones de videojuegos, pero ¿de juegos de mesa? (salvo la adaptación de Clue, que es magnífica), eso sí que estirar el elástico. Battleship es una “adaptación” o mejor dicho utiliza como inspiración el clásico juego de mesa Combate Naval y ofrece una orgía de efectos especiales digitales y de sonido y no mucho más.

En una cinta como esta la trama es lo de menos, pero va más o menos así: Tom Hopper (Taylor Kitsch, con cara de nada) tiene 24 años, pero actúa como un adolescente. Tiene el potencial para ser una gran persona, atleta o soldado, pero a sus edad lo ha desperdiciado todo. Por eso, y luego de un incidente latero (una excusa forzadísima para juntar a este mono con las boobies de Brooklyn Decker), su hermano lo obliga a enlistarse en la marina. Fast forward un par de años y el tipo sigue siendo el mismo irresponsable de siempre, pero esta vez es Teniente y junto a su hermano se preparan para participar de los ejercicios navales RIMAC. Es durante estos ejercicios que unos extraterrestres deciden visitarnos y comienzan a destruir todo. El cómo se traslada la esencia del juego Battleship a la cinta es chistoso en su ridiculez, pero al menos es coherente con el resto de la película.

¡Mira! ¡Es Rihanna!

A partir de ese momento, 30 minutos entrados en la cinta, comienza el festín de destrucción, metales retorcidos, explosiones y sonidos atronadores, que para eso es lo que estamos viendo la cinta ¿no?. Los efectos están bien, tanto los de sonido como los digitales, y mientras están en pantalla (y los parlantes) nos olvidamos de todos los otros defectos de la cinta. El problema, creo, es que durante mayor parte de la película los efectos tampoco logran hacer que una cinta se mueva. Para eso debe haber ritmo y coherencia en las escenas de combate y nada de eso hay en los dos primeros tercios de la cinta. La película se arrastra, de un escenario a otro, pero si no nos preocupamos por los personajes, menos nos vamos a preocupar por las metálicas máquinas que los sostienen.

Los personajes son todos clichés, desde el chistocillo (que se parece a Bad Luck Bryan), hasta el científico que dice las frases supuestamente importantes, esas que nos transmiten a la fuerza todo lo asombroso que estamos presenciando, pero que en realidad nadie quiere escuchar porque no somos tan tarados como para que un personaje nos diga precisamente lo que estamos viendo. Y es culpa de los personajes que no logremos meternos más en la cinta, porque cuando llegan los viejitos, esas viejas glorias navales, personajes con más personalidad en sus barbas y bigotes que los protagonistas en sus músculos, es cuando empieza lo bueno. Es curioso y no deja de ser un comentario y crítica hacia la cinta que cuando los personajes ancianos se hacen cargo de una vetusta y analógica máquina de guerra la cinta adquiera mayor peso y mejor ritmo. Son los viejos los que inyectan vida a la cinta y proporcionan, al menos, un final emocionante.

En resúmen, si entras a ver Battleship sin expectativas y esperando ver un festín de explosiones y buques destruidos saldrás satisfecho.

Notas, comentarios y espoilers:
– ¿Por qué los alienígenas dejaban de atacarlos a veces?
– Al menos es chistoso ver cómo copian el famoso vídeo del estúpido ladrón que entra por el techo al supermercado.
– Liam Neeson debe haberse embolsado un gran cheque por las pocas escenas en las que aparece.
– Qué onda con los destellos de luz y reflejos sobre la cámara. Si Star trek usó y abusó de ellos, Battleship tampoco les da descanso.
– Brooklyn Decker sólo está ahí por sus boobies rebotonas.

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