Rampart (2011)

Rampart relata el largo y penoso descenso al infierno de un policía corrupto. Woody Harrelson interpreta a Dave “Date Rape” Brown, un policía de Los Ángeles que trabaja en la división Rampart, muy cuestionada por acusaciones de racismo rampante (jejeje) y corrupción. En realidad, corrupto podría resumir a Dave, pero no estaría ni cerca de llegar a englobar todo lo que Dave es: misógeno, misántropo, racista, violento, pedante y con una peligrosa tendencia a echar a perder todo lo que toca. Dave es un hombre que lo único que hace bien es ser policía y hará de todo para no perder su trabajo, incluso cuando él mismo lo pone en riesgo.

Rampart está dirigida por Oren Moverman, que previamente había dirigido a Harrelson en The Messenger (le valió una nominación al Oscar), y en esta ocasión toma un guión de James Ellroy (autor de The Black Dahlia y L.A. Confidential) para relatar la historia de un tipo de policía de la ciudad de Los Ángeles que se encontraba en su salsa en a fines de los años 90. Los efectos de la paliza a Rodney King ya se habían disipado, pero el poco prestigio que tenía el departamento de policía de Los Angeles se veía disminuido por continuas acusaciones de corrupción, violencia y racismo. En realidad, Rampart, como su título insinúa, no es sólo el retrato de un policía ficticio, sino de una ciudad de Los Angeles oscura, sucia y condenada al fracaso.

Cuando conocemos a Dave él ya tiene una fama de violencia y corrupción que lo persigue. De hecho, su apodo, “Date Rape” lo tiene desde que se le acusa de matar a un hombre que, según Dave, era un violador en serie. Dave cree que ha impartido justicia y demás está decir que casi nadie concuerda con él, pero Dave tiene una forma de justificar sus actos y racionalizarlos para poder seguir viviendo. Por ejemplo, cuando una de sus ex esposas rechaza su avance sexual porque ya tiene un nuevo novio Dave le dice que lo engañe y ella le responde “¿así como engañas con tus impuestos?” y Dave responde con mucha gracia que no puede hacer trampa con algo a lo que no se ha comprometido. Porque el Estado tiene que ir a pedirle permiso personalmente para recaudar sus impuestos.

Además, Dave es un tipo inteligente, estudió derecho (aunque no pasó el examen final) y está acostumbrado a usar grandes palabras cuando su interlocutor menos se lo espera. Porque Dave suele abrumarlos con esas grandes palabras, frases y conocimientos históricos triviales, incluso llegando a inventar algunos (como cuando inventa casos y precedentes judiciales). Ah, y Dave no lleva una vida personal muy armónica. Vive con sus dos ex esposas y cada una de ellas tiene una hija de él. Ah, y ambas son hermanas. ¿La del campeón o no? Pero Dave se esfuerza por mantener esta familia unida. Solo que en realidad no, aunque sí. Dave se esfuerza por conectar con sus hijas, y es con ellas que Harrelson logra mostrar un poco de la humanidad que Dave Brown tiene muy escondida, es con ellas que asoma un poco de amor y generosidad. Pero tampoco la tiene fácil, la mayor siempre opone resistencia, principalmente porque ya tiene la edad suficiente para saber quién realmente es su padre, pero la menor todavía no. Cuando ésta última descubre cómo en realidad es su padre, en una escena tardía de la película, podemos sentir cómo su corazón se rompe, cómo sus ideales de paternidad son destrozados por un padre que no tiene mucha idea de cómo serlo. Esa escena es particularmente dolorosa y ambos actores están estupendos.

Si vamos a hablar de la actuación es necesario felicitar a Harrelson. El tipo aparece en absolutamente todas las escenas de la cinta y se lleva todo el peso de ella. Dave Brown es un personaje difícil porque es prácticamente inquerible, casi sin facetas que lo rediman y entendemos que en manos de un actor de menor fuste habría terminado en una caricatura llena de manierismos y sobreactuación, pero Harrelson logra mostrarnos la humanidad de Dave y toda su monstruosidad. Dave se dirige derecho al infierno y lo sabe, pero no puede evitarlo y eso también lo sabe. Cada uno de sus esfuerzos por mejorar su camino, por salir de los problemas en los que él mismo se mete no dan frutos precisamente porque Dave es incapaz y Harrelson nos lleva por ese viaje sin agotarnos y, lo más sorpresivo, permitiéndonos preocuparnos por su personaje. Esa no es una tarea sencilla.

La cinta está narrada sin grandilocuencia, pasando de escena a escena, situación a situación, pero cada uno de ellas importantes para entender qué es lo que pasa con Dave. Es un estilo narrativo que no siempre funciona, porque a veces parece que la cinta está dando ueltas sobre lo mismo y sin un propósito aparente.

De hecho, el suceso específico que causa que la vida de Dave comience a girar en esa espiral descendente al infierno no es tratado con grandilocuencia ni es objeto de una larga preparación, es sólo un hecho más, provocando que todo el resto de lo que hace Dave tome más importancia. En realidad, su brutal asalto a un latino no es más que la continuación de una larga serie de hechos a los que Dave está acostumbrado. Lo que vemos, entonces, es el verdadero Dave.

Rampart es una buena película sobre la corrupción en una institución que nunca ha carecido de ella y un estudio sobre un personaje que se va derechito al infierno y no puede hacer nada al respecto. Además, tiene una de las mejores actuaciones que haya dado Woody Harrelson.

Notas, comentarios y espoilers:
– Pucha que es guapa Robin Wright. Guapa y con ese aire trágico que tanto nos gusta.
– La cinta está llena de buenos actores en pequeños papeles: Sigourney Weaver, Steve Buscemi, Ned Beatty, Ann Heche y Ben Foster.

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