He Got Game (1998)

Las películas de deporte siguen una estructura básica que es más o menos así: el deportista tiene que superar un obstáculo casi imposible para triunfar, pero siempre lo logra. A veces el protagonista es el entrenador, pero premisa es similar. Y a veces fracasan en los números, pero se llevan una gran lección de humanidad y valores (aunque estas son las menos).

En 1998 Spike Lee, director de clásicos como Do the right thing y 25th hour, dirigió esta película sobre el baloncesto norteamericano, solo que no es en realidad sobre el baloncesto. En ella Denzel Washington interpreta a Jake Shuttleworth, un convicto que recibe una chance para reducir su condena de parte de un alcaide poco ético. ¿La misión? Salir a convencer a su hijo, quien parece destinado a ser la próxima súper estrella del baloncesto, para que se enrole en la Universidad Big State, la favorita del gobernador. De esta forma, si el chico elige esa universidad, el gobernador estará contento y, posiblemente, reduzca la condena de Jake. Porque en Estados Unidos los gobernadores pueden hacer eso.

El problema es que el hijo de Jake, llamado Jesus, lo odia, tanto que vive su vida como si no existiese. Lo odia con ganas. Aparentemente es porque está en la cárcel y los abandonó, aunque durante un buen trecho de la cinta no nos explican qué exactamente fue lo que Jake hizo para que su hijo lo odiara tanto. Esta es una buena decisión, ya que además de darle peso dramático a la escena en la que finalmente nos revelan la causa de la separación entre padre e hijo y porque nos deja concentrarnos en Jake y sus intentos por acercarse a Jesus.

Jake, entonces, sale por una semana a la libertad de un motel de mala muerte para acercarse y tratar de convencer a su hijo. Ah, y entremedio conoce a una prostituta con un corazón de oro interpretada por Milla Jovovich.

A lo largo de He Got Game muchas personas están interesadas en el futuro de Jesus Shuttleworth y Spike Lee le da tiempo a cada uno para que exponga sus argumentos. Cada uno de ellos tiene su oportunidad para conversar con Jesus y 1) tratar de convencerlo para que se enliste en alguna universidad, 2) lograr que Jesus les confíe con anticipación que decisión tomará o 3) para darle consejos. El problema es que todos quieren utilizar a Jesus para su propio beneficio, incluso la gente que parece darle consejos con buea intención ocultan algo. Algunos son agentes interesados en los millones que podrán ganar gracias al talento de Jesus, otros son espías de alguna Universidad interesada en contar con su talento y saber de antemano cuál será su decisión, pero poco importa porque todos quieren un pedazo de Jesus Shuttleworth. Nadie se salva.

Esa es la gracia de He Got Game. La cinta no es completamente sobre el baloncesto. Es cierto que Lee filma las secuencias del deporte con cariño, la cámara siempre en movimiento y apreciando las jugadas en cámara lenta. Es, tal vez, una carta de amor al deporte, un sentimiento que se siente en la secuencia inicial de créditos, pero también es una historia de redención y perdón. O tal vez sí lo sea, pero el juego recibe el amor del director y todo lo que sucede tras bambalinas, la creación de las estrellas y el negocio que se mueve tras ellas recibe la mirada ácida de Lee. De

Pero además, es la historia de un padre y su hijo. La relación entre Jake y su hijo está marcada por un acontecimiento traumático y por el abandono. Cuando Jake fue enviado a la cárcel tuvo que dejar a sus hijos a cargo de su cuñada y su aprovechador y algo tarado esposo. Jesus, naturalmente, lo resiente.

Durante los primeros días la relación entre ambos es tirante y nada agradable, pero a medida que pasa el tiempo y la oportunidad para Jake se va agotando, Jake se va acercando a su hijo, incluso declarando abiertamente su intención y el motivo de su sorpresiva visita. Es que Jake entiende que su hijo tiene la oportunidad de un futuro que el nunca tuvo, tiene la chance de ser el padre que él mismo no pudo ser. Pero aunque ambos hombres estén separados por el pasado hay algo que sigue uniéndolos: el juego. Es natural que al final ambos decidan su futuro (y sus diferencias) en una partida de baloncesto, en una suerte de repetición de la misma partida que terminaría separándolos.

 

Notas, comentarios y espoilers:

– En He Got Game hay escenas que sorprenden por su emotividad, especialmente gracias a la banda sonora de Aaron Copland, que aunque forma una pareja extraña con la cinematografía y el tema en general, resulta extrañamente adecuada. Un ejemplo es toda la secuencia climática en que Lee nos cuenta el hecho que terminó separando a estos dos hombres.
– la secuencia en que por fin nos explican qué fue lo que separó a estos hombres está muy bien hecha, transmitiendo la furia y tensión que cruzan ese momento. Es una escena terrorífica por las consecuencias que tiene en la vida de los personajes.
– ¡Las canciones las puso Public Enemy!
– Muchos cameos, no podía faltar Michael Jordan.
– ¡Rosario Dawson! ¡desnuda!
– No podía faltar John Turturro, otro frecuente de Spike Lee, con un papel corto, pero chistosísimo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s