Shame (2011)

Shame

Shame es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas que se haya estrenado el año pasado. Que la esté viendo recién ahora, que apenas unas cuantas semanas atrás se haya estrenado en Chile y que apenas haya recibido distribución no quita que lo que vemos es una impresionante demostración de talento por parte del director y sus actores. Que esfuerzos semejantes deban recibir mayor distribución es una pelea antiquísima por la que no vale la pena pronunciarse más allá que lo siguiente: vean esta película.

Shame abre con una mirada a Brandon descansando sobre su cama después de lo que asumimos fue una sesión de sexo. Primero está absorto, mirando (pero no viendo) el techo, la calma después del orgasmo. Brandon pronto vuelve a la realidad y a la rutina y de lo que pasó sólo queda como testigo el patrón desordenado de las sábanas de su cama. La cámara sigue a Brandon por una rutina diaria a través de su acomodado y limpio departamento, como si nos quisiera hacer parte de su afán voyerista. De hecho, la idea del sexo como rutina y el voyerismo es una constante a lo largo de la cinta, espiando al protagonista a través de ventanas o desde el techo del baño y acompañándolo en situaciones triviales.

Brandon es un hombre exitoso. Gracias a su trabajo puede mantener un agradable departamento en una exclusiva calle de Nueva York, darse el gusto de frecuentar bares y restaurantes y, más encima, satisfacer su necesidad de sexo y pornografía. Brandon es, con todas sus letras, un adicto al sexo, venga de mujeres reales o virtuales. Brandon también suele masturbarse en el baño de su trabajo y en el de su casa. En definitiva, Brandon vive por el sexo. Brandon no tiene mucho tiempo para otras cosas, es por eso que ordena comida a domicilio y, bueno, sexo también. De hecho, probablemente el único contacto físico con otro ser humano proviene de las prostituas y las frecuentes conquistas y one night stands.

Para Brandon, interpretado fantásticamente por Michael Fassbender, la vida se reduce a un conjunto de acciones para obtener placer. Su trabajo no le trasmite pasión, pero le sirve para costear su vida y lujos. No le encuentra sentido al matrimonio ya que no ve el motivo de comprometerse con una sola persona. “¿Para qué?” pareciéramos escucharle decir, “¿cómo no se odian a sí mismos?”

Mientras Brandon continua co su rutina recibe la visita inesperada de su hermana Sissy. Sissy viaja de Los Angeles a trabajar momentáneamente en Nueva York y también carga con una pesada mochila emocional. Viene saliendo o está lidiando con una enfermiza relación sentimental y no sólo recurre a su hermano para encontrar un lugar donde dormir sino que para encontrar a alguien que la comprenda, un alma que esté pasando por lo mismo que ella, que haya sufrido lo mismo. Es a partir de esta visita que Brandon deberá compatibilizar el poderoso lazo de la familia con su ya establecida forma de vivir su vida.

McQueen dirige con mano segura, dejando que las tomas duren lo que tienen que durar, sin apurar cortes, deseando que miremos con mayor detención a sus personajes, a veces llegando, incluso, a forzarnos a verlos en sus momentos más vulnerables. McQueen no odia a sus personajes, pero entiende que son personas normales, egoístas y capaces de dañar a otras personas sólo porque es más cómodo que enfrentar sus propios complejos.

McQueen filma Nueva York con tonos fríos, aprovechando el azúl de la luz artificial durante la noche y la brusquedad de los blancos durante los días nublados. Nueva York no se ve acogedora, se le retrata como una ciudad lujosa, pero indiferente al ser humano, donde el contacto entre sus habitantes sólo se da cuando cada uno de ellos busca obtener algo del otro para satisfacer su propio interés.

El elenco está espectacular. Si bien la cinta cuenta con al menos, 4 actores regulares, quien se lleva todo el peso emocional y quien sostiene la cinta es Michael Fassbender. Sabemos que el tipo es un buen actor, que tiene talento y está destinado a grandes cosas, pero nunca se le había visto tan comprometido con un personaje. Fassbender, desnudo física y emocionalmente por largos períodos del metraje, carga con el peso de la cinta, indicándonos y últimamente haciéndonos partícipes de su inútil búsqueda de intimidad y su lucha por satisfacer sus instintos. Es gracias a su poderosa actuación que hacia el final de la cinta podemos casi sentir su desesperación. Incluso cuando está restringido por el ambiente, como en las escenas en el metro, son los pequeños gestos y sus ojos los que llevan el mensaje al espectador.

Y Carey Mulligan, aunque su papel es menor, logra complementar perfectamente a Fassbender. Mulligan, interpretando a un personaje en busca de amor, pero incapaz de realmente verlo o siquiera sentirlo, le da el peso necesario para justificar su relación con Brandon. Además, su versión de New York, New York no sólo es bella en sí misma, sino que logra transmitir delicadeza, fragilidad, dolor y una visión irónica de la canción. Ambos interpretan muy generosamente a sus personajes, siendo el de Mulligan complementario al de Fassbender, pero sin dejar de sentirse como un personaje completo.

Shame es una película que crece mientras más la ves. Las capas que aplica McQueen y sus actores no hacen más que garantizar que cada vez que la veas la encuentres más interesante.

Notas, comentarios y espoilers:
– La idea del orgasmo como una muerte que dura unos meros instantes toma fuerza en este película. Brandon parece hacer grandes esfuerzos para obtener un orgasmo que le quite el dolor, una muerte que le impida sentir todo lo que carga.
– las últimas películas de Fassbender: Jane Eyre, X Men First Class, Un Método Peligroso, Shame, Indomable, Prometeo. Tremendo currículum.
– Tengo algo que decir sobre el final. Yo pensaba que iba a terminar con Brandon teniendo sexo con las dos prostitutas, subrayando su completa incapacidad para escapar de esa espiral descendente en la que sabe que está atrapado. Habría sido una poderosa, pero deprimente forma de terminar la cinta. Más tarde, la cinta trata de engañarte y hacerte pensar que Sissy se suicidó. Menos mal que no terminó en eso, porque habría sido una burda manera de chantaje emocional. Al menos McQueen tiene la decencia de darnos una emocional escena en que Sissy está ensangrentada en el baño. No creo que la forma en que termina la cinta disminuya su poder o le quite valor a todo lo que vimos con anterioridad, quizás cambie de opinión con otras repeticiones, pero no creo.
– Habiendo dicho eso, me parece que la secuencia que describe la noche en que Brandon cae a lo más profundo está muy bien hecha y editada.
– Otra muestra del pobre estado en el que Brandon se encuentra: cuando intenta formar una relación de afecto (con la colega) no le resulta. El sexo no está ligado a lo emocional, a pesar de que se siente genuinamente atraído por ella. Por eso cuando despide a la mina del motel llama a una prostituta. En el fondo, no es que no quiera, sino que es incapaz de establecer una relación basada en lo emocional.
– Ese hotel de grandes ventanales donde Brandon y la prostituta tienen sexo durante el día se llama Manhattan’s The Standard y desde su inauguración el 2009 es frecuentemente utilizado por parejas para tener sexo a vista, paciencia y deleite de quienes pasan por la calle. True story.
– Como dije en twitter, todos querían ser como Brandon, excepto que no, nadie quiere ser como Brandon. Ahora, ser como Fassbender, bueno, eso ya es otra cosa.
– Respecto a su nominación, el tipo ha reconocido, medio en broma medio en serio, que hacer un desnudo frontal le quitó las posibilidades de ser nominado al Oscar. En todo caso, diversos medios le dan la razón, citando el constante y previsible puritanismo de los votantes de la academia.
– James Badge Dale como el jefe douchebag. Con las pocas líneas que tiene forma un personaje detestable, pero de alguna manera entrañable.
– En la secuencia del metro Fassbender tiene sexo con la chica del frente y la pobre termina excitada y avergonzada. Y sólo necesitó sus ojos para hacerla sentir así. Los gringos llaman eso eye-fuck, que no sé por qué, pero encierra perfectamente todo el significado en unas cuantas letras.

Un comentario en “Shame (2011)

  1. Una muy buena película, pero que naufraga quizás algo en cuanto a la forma de relatar. Algo tan complicado como es el amor y el sexo. Ambos suelen confundirse, ambos suelen girar hacia el exceso. Pero aquí, de manera consciente creo, se busca una especie de provocación, que ya de manida hastía. Si es importante, pero no el eje de nuestras vidas o por lo menos, de la mayoría no.

    De cualquier forma, quitando ese afán provocador, un buena película sobre soledades, que es lo que me provoca su argumento, aunque imagino que la mayoría vera otras cosas. Saludos

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