Películas: The Raven

The Raven

A alguien debe haberle parecido interesante la idea de formar una película de misterio y crímenes horrorosos alrededor de Edgar Allan Poe. Poe, escritor, poeta, crítico y periodista, autor de historias conocidísimas puede parecer, en un principio, como la carnada perfecta para una película sobre asesinos seriales. A alguien, en alguna oficina perdida en los loteos de los estudios cinematográficos de Hollywood, se le ocurrió que daría para una rentable cinta. Rentable puede ser, satisfactoria no tanto.

El director es James McTeigue, director de la popular V de Vendetta, nos presenta a un Poe lleno de ticks, ebrio, inmaduro, empobrecido y dado a enfurecer a las personas con sus demostraciones de superioridad intelectual, pero es una especie de antihéroe que nunca logra cuajar. Presentado así es difícil pensar que una mujer como Alice Eve encuentre algo atractivo en él. Pero Poe, insistente como suelen ser los poetas (?) logra conquistar a Eve y arrancar de ella una promesa de compromiso de matrimonio.

Mientras tanto, el Inspector Emmet Fields (que parece que lo único que hace es gritar y no es muy bueno en su trabajo) es llamado a una escena de un crímen y descubre que, muy extrañamente, le es familiar: es la escena de un crímen relatado por Edgar Allan Poe en una de sus obras. En primera instancia Poe sería considerado un sospechoso, pero justo cuando será interrogado por el detective son notificados de otro horrendo homicidio, esta vez mucho más elaborado. Es ahí que se forma una curiosa e incómoda alianza entre Poe y Fields. La relación entre ambos personajes no da para pareja dispareja, pero entre ambos los intercambios son incómodos y gobernados por la desconfianza. El homicida parece imitar las obras de Poe, de modo que el inspector necesita de su “asesoría” para resolver el misterio. Eso sí, el homicida no se conforma con solamente imitar a Poe, ya que pronto descubrimos que tiene un interés especial en él.

Lo que sigue es el típico juego del gato y el ratón, persiguiendo a un escurridizo asesino y últimamente jugando su juego una vez que los tiene en sus manos.

En fin, la cinta me decepcionó porque su personaje principal es poco interesante y nunca aprovecha la carga emocional de los últimos días de Poe. No se preocupen, no es espoiler, en los primeros minutos de la cinta queda claro que está ambientada en los últimos días de vida del escritor. Pero esta intención nunca se traspasa a los personajes y sus emociones. Nunca sentimos que Poe se enfrenta a un enemigo formidable porque éste queda mayormente fuera de la cinta hasta la revelación final. ¿Con quién está compitiendo Poe? Con un hombre desconocido. ¿Hay alguna emoción en que un maniático supere al propio maestro? Lamentablemente no. Lo que podría haber sido una previa a la rivalidad entre Moriarty y Holmes es desaprovechada por culpa de lo que viene a ser una epidemia en los villanos del cine actual: el motivo. ¿Por qué hace lo que hace el villano? Es una pregunta tanto o más interesante que si finalmente será atrapado por nuestro héroe, pero en The Raven verán que las motivaciones del villano no tienen sentido alguno.

Por otro lado, Poe no pasa de ser la caricatura gritona que nos muestran al principio. Poe es brillante, pero nunca lo es cuando se trata de perseguir a un maniático que tiene una fijación insana con él. De hecho, el mismo Poe es tan poco interesante que si lo cambiamos por, digamos, un detective o un escritor aficionado, la película sería lo mismo. Además, es malditamente torpe, de modo que no califica como um héroe de acción. Tal vez si hubiesen mezclado a Poe con el detective la cinta habría sido más interesante. La culpa, por supuesto, no puede caer del todo en Cusack, que hace lo que puede con el guión y que si algo sabe hacer con excelencia es espetar líneas llenas de sarcasmo e ironía, pero en ocasiones se le ve sin ganas, siguiendo el ritmo de la película por inercia. La culpa, entonces, será repartida entre el guión y el director.

La dirección no parece tener una identidad propia más allá de una estupenda ambientación de la época. Es más, creo que tiene más personalidad la secuencia de créditos finales que toda la cinta. Por otro lado, los crímenes nunca llegan a ser interesantes ni hay un real sentido de peligro que se transmita a través de las víctimas porque éstas son desconocidas y nada significan para los protagonistas, salvo el shock inicial de ver a un ser humano finiquitado de esa manera. ¿Y les dije que el villano no tiene ningún brillo?

En fin, la película al menos se deja ver, pero no produce muchas emociones y sus grietas gritan a oportunidades perdidas.

Notas, comentarios y espoilers
– luke evans parece que sólo se dedicaba a gritar.
– alice eve tampoco tiene un papel muy agradable, ya que sólo tiene un par de escenas antes de ser secuestrada y cubierta de tierra. Pero sus dientes sí que son perfectos.
– ¿a alguien más le parece que esta cinta habría quedado mejor en el período que siguió a Se7en, con toda la moda de los asesinos seriales, en lugar de la moda actual de tomar un personaje histórico, emparejarlo con algún non sequitur ridículo (te estoy mirando a ti, Abraham Lincoln: cazador de vampiros) y hacer una película cruzando los dedos para que tenga éxito?
– Juguemos un juego. Un personaje histórico chileno con algún pasatiempo ridículo: “Arturo Prat: Mermaid Fucker”, “Bernardo O’Higgins: Spanish Zombie Impaler and all around Badass MOFO”, “Manuel Rodríguez: Crossdresser Spanish Werewolf Slayer”.

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