Películas: Un Cuento Chino

Un cuento Chino

Un Cuento Chino comienza tomándose su tiempo. Ricardo Darín interpreta a Roberto, un ferretero de barrio que se toma muy en serio su negocio. Engañar a su negocio es engañarlo a él, lo sabemos porque cuenta exactamente cuántos clavos vienen en las cajas que anuncian 150. Acompañamos a Ricardo en cada una de sus rutinas hasta que un acontecimiento extraño lo une a Jun, un ciudadano chino que de alguna forma termina en Buenos Aires sin saber nada de español y con una dirección (¿tatuada?) en el brazo. Roberto es un hombre decente, después de abandonarlo en un paradero (porque vomitó su automóvil) vuelve a buscarlo y lo lleva a casa. Y todo esto sucede en los primeros 15-20 minutos de la cinta.

Es en estos primeros minutos de la cinta donde nos entendemos que Roberto pertenece a un largo tipo de personajes, hombres (y a veces mujeres) que a pesar de su duro exterior son seres nobles por dentro, hombres que a pesar de su rechazo inicial se ven empujados por las circunstancias y saben qué hacer llegado el momento. Clint Eastwood en Gran Torino, por ejemplo. Roberto es un viejo amargado, arisco, solitario, autosuficiente, gruñón, pero sensible y noble. Un hombre que se congeló luego de un traumático acontecimiento y ahora vive sus días atendiendo su ferretería y prácticamente nada más.

Si ya empezamos con un cliché ¿por qué no continuar con otro? Probablemente ya adivinaron que la cinta nos plantea una trama archiconocida, la hemos visto cientos de veces, ¿cierto? Pero no hay nada de malo en recorrer un camino que sabemos de memoria cuando el viaje está tan bien contado y acompañado de personajes que hacen que valga la pena.

Jun, el ciudadano chino que termina cambiando a Roberto no habla ni pizca de español y el director nos hace cómplices al no proporcionar subtítulos para sus diálogos. No entendemos lo que Jun dice y por eso tiene el papel más difícil de la película, pero la decisión de no traducir a Jun nos pone como espectadores en la misma posición que Roberto. Es una estrategia inteligente porque exige de frentón un compromiso con la película, sus personajes principales y su desenlace. ¿Roberto logrará comunicarse con Jun? ¿Podrá entender por qué Jun llegó a Argentina?

Por otro lado está Mari, una entusiasta pariente de unos vecinos de Roberto. Alguna vez tuvieron una relación esporádica (en una visita anterior de Mari mantuvieron alguna relación esporádica), pero Roberto no está interesado en perseguirla. No es que no le guste, es que Roberto tiene problemas para preocuparse con la gente. Roberto sí está interesado en Mari, es sólo que la fuerza de la costumbre, la inercia del día a día, el miedo a cambiar, a enfrentarse a la vida más allá de la ferretería es lo que le impide perseguir a esa mujer que lo quiere a pesar de todo.

La cinta nos presenta situaciones encantadoras y tampoco se le hace el quite a algunas derechamente chistosas (la salida forzada de la embajada, por ejemplo). Pero el valor de la película está en que detrás de los personajes que responden a caricaturas archiconocidas se esconden personajes verdaderos, personas con sentimientos. Es gracias al trabajo conjunto del director, el guión y los actores que logramos ver más allá de las caricaturas. Podemos sentirnos identificados con la situación de Jun y la melancolía que deja ver cada vez que la cámara decide quedarse un poco más con su rostro. Podemos sentir la tristeza y melancolía en la historia que nos cuenta Roberto y uno desearía que en lugar de trasladarnos a una torpe recreación del pasado el director hubiera preferido quedarse en los expresivos ojos de Darín.

Un Cuento Chino nos dice que es en las rutinas diarias cuando uno de verdad conoce a la gente, excepto cuando no, cuando son las excepciones a las rutinas, las circunstancias extraordinarias las que nos muestran el verdadero personaje, ese que se esconde bajo una durísima coraza. Puede ser a partir de un gesto noble, de una preocupación casual, pero está ahí, la esperanza de escapar del abandono autoimpuesto, la frustración de las oportunidades perdidas, de los errores cometidos. No es una idea nueva, pero ¿qué importa? está muy bien contada.

Notas espoilerísticas:
– La colección de historias insólitas es la forma de Roberto de escapar de la vida munda que vive, nada pasa dentro de la ferretería, la visitan siempre los mismos pelagatos. Estas historias, tan lejanas y absurdas, nunca parecen ser verdad. O sea, es probable que hayan sucedido, sabemos que la vida no carece de absurdo, como plantea Roberto, pero aún así es difícil imaginarlo, parecen abultadas con la imaginación de un aburrido redactor o editor periodístico. La imaginación de protagonizar dichas historias es suficiente para Roberto. Eso hasta que nos enteramos la causa de por qué las colecciona. Para Roberto la vida no tiene sentido, es un absurdo donde las cosas pasan porque sí.
– Por eso mismo no creo que haya sido necesario anudar toda la historia con la vaca que cayó del cielo. Para mí la historia funciona igual sin ella. Roberto podría haber imaginado a Jun como protagonista de esa insólita y trágica noticia, pero el hecho que efectivamente fue Jun nada cambia. El cambio en Roberto se habría producido igual y la historia se habría mantenido firme en la realidad.
– Tampoco se nos escapa que así como una vaca caída del cielo cambia la vida de Jun, fue Jun “caído del cielo” (Roberto lo recoge en el aeropuerto) el que cambia la vida de Roberto.
– Otro momento para la risa: cuando Roberto golpea al policía.
– Cualquier puteada de Darín es para el bronce sólo porque Darín lo dice.
– El cliché del viejo gruñón que a la fuerza se ve obligado a convivir con un opuesto que termina cambiándole la vida ya lo conocemos. Lo hemos visto antes, pero tiene su gracia verlo desde el punto de vista del argentino. Somos vecinos y podemos sentir la semejanza con nuestro propio país. Algo similar me pasó al ver El Secreto de sus Ojos, un perfecto ejemplo de cine negro contado a través de la idiosincracia y cultura argentina.
– Además, cualquiera que haya visitado un país sin hablar el idioma puede sentirse identificado con Jun y eso de no entender nada de lo que te dicen ni poder decir alguna palabra porque no sabes cómo.

2 comentarios en “Películas: Un Cuento Chino

  1. Una película que me sorprendió, bien hecha con escasos actores y nulos decorados. Gran interpretación del protagonista que sostiene la película. Entrañable sin duda. Saludos

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