Películas: Las Aventuras de Tintin

Películas: Las aventuras de Tintín

Las aventuras de Tintín es dirigida por Steven Spielberg y es su debut en la animación digital con motion capture. Para hacerse una idea, es casi el mismo sistema utilizado para El Expreso Polar, pero mejorado. Esto permite, por ejemplo, que los ojos de los personajes tengan su propia animación y no parezcan ojos de muerto, como en las películas anteriores. Este avance en la tecnología se agradece, realmente se nota la mejora en la animación con unos personajes y sus movimientos fluidos y con expresiones naturales. Sólo viendo la película se puede entender la decisión de pasar de una película con personajes de “carne y hueso” (como era el plan original) a una de animación digital.

Esa intención también se hace patente en el propio comienzo de la cinta. En ella Tintín, incansable periodista e investigador, está siendo retratado por el propio Hergé (el autor de los comics originales) en un homenaje-cameo que se siente también como una entrega de la batuta, pasando de la animación de líneas limpias y casi ingenua del autor original a la animación digital del nuevo milenio. ¡Bienvenido al nuevo milenio, Hergé! Luego de esta introducción al personaje y a su inseparable amigo Snowy (un perro que, a pesar de ser el único personaje realmente digital de la película, se roba cada una de las escenas en las que aparece) Spielberg no pierde mucho tiempo y gracias a un ágil guión nos lleva de Bélgica a mar adentro, para después pasar por el desierto y luego vuelta a casa. La película dura casi 100 minutos y nunca cansa.

Realmente el guión tiene gran parte de la culpa en que la cinta sea todo lo disfrutable que es. Casi no hay quiebres en el ritmo, no hay secuencias aburridas o que detengan el paso frenético que se inicia cuando Tintín compra la réplica de un barco muy antiguo y que es codiciado por más de una persona de motivos más bien ocultos. Tal vez, lo único que se le podría reprochar es que después de hacernos pasar por un escape en avión, una secuencia prodigiosa de combate naval y la ya famosa persecución en moto a través de las calles de una ciudad de Marruecos, el guión decida terminar en una batalla entre grúas en un puerto de Bélgica. La secuencia no deja de ser asombrosa, pero uno no puede dejar de sentir que después de todo lo que vino antes, el final es un poco decepcionante.

En todo caso, Spielberg ha dicho que filmar esta película con el método de captura de movimiento le daba mucho más libertad a la hora de planificar y filmar las escenas que él mismo tomaba la cámara cuando se trataba de rodar una escena. El director se ha divertido filmando la película y se nota. Quizás esto sea el factor más importante en el resultado de la cinta. Las secuencias de acción son inventivas, ágiles y frenéticas, los ángulos de la cámara y los paseos alrededor de los personajes sorprenden, asombran y mantienen bien arriba el ritmo de la película. Incluso se me ocurre que Spielberg no se ha divertido tanto desde la tercera parte de Indiana Jones.

De hecho, ambos personajes comparten similitudes, pero los separa la época y el espíritu. Donde Jones era cínico, mujeriego y un inusual héroe de acción Tintín es casi perfecto en su ingenuidad. Poca sangre derramada durante todo el metraje y las secuencias más increpibles ponen a prueba la suspensión de la incredulidad, pero poco de eso importa. Tal vez debido a esto los más adultos la perciban como una película dirigida a los niños que a las audiencias más maduras, pero como película de aventuras la cinta funciona perfectamente. Y ¿qué si casi no hay sangre ni que el personaje principal nunca se sienta realmente amenazado por su entorno? ¿Es eso realmente una razón para no disfrutarla? Creo que no.

Lo que Spielberg logra es volver a entregarnos una gran cinta de aventuras, una películaque tiene una de las mejores y más imaginativas escenas de persecución que se ha visto en años. Tintín nos trae a un director que recupera la imaginación y que nos deja con las ganas de ver qué hacen con la secuela para superarla (que dirigirá Peter Jackson, toma).

Tengo que hacer mención especial a Andy Serkis y su Capitán Haddock. El tipo realmente sabe de animación por captura de movimiento. Su personaje es querible, chistosa y absolutamente imprescindible para el espectador una vez que lo conocemos en el barco. El tipo realmente logra un personaje indispensable.

Por último, la secuencia de combate entre los barcos de Haddock y Red Rackham deja humillada en el suelo y cubierta de su propio vómito y orina a esas películas de piratas que han salido últimamente (te estoy mirando a tí, Piratas del Caribe).

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