Películas: My Week with Marilyn

My Week With Marilyn.

Hay mujeres que se dedican a romper corazones. Todos conocen esas pequeñas criaturas, habitan esta tierra ignorando el poder que tienen sobre el corazón de los hombres y la devastación que dejan tras su paso. No es que quieran hacerlo, pero no pueden evitarlo. Hay algo en su belleza, cada uno de sus gestos que grita por la absoluta atención, es su forma de pasar de una profunda desolación a la más encantadora de las sonrisas que las hace increíblemente peligrosas para los hombres. Todos, creo, hemos conocido, o peor aún, hemos caído en las garras de una mujer como la que describo.

Marilyn era una de esas mujeres.

Recuerdo a un personaje ficticio de una novela desechable aconsejar a su protegido antes de legarle su millonario imperio: beware of the damsel in distress. Algo similar le dicen a Colin Clark, protagonista de My Week with Marilyn.

Colin es el hijo menor de un matrimonio noble y culto que no ha logrado mucho en su corta vida, pero sí tiene claro que quiera entrar al negocio del cine. Es lo suficientemente maduro para saber que no quiere ser una estrella. No, él quiere estar detrás de las cámaras, en la producción. Es siguiendo ese afán que llega a las oficinas de la Olivier Productions, lugar donde el mítico Lawrence Olivier preparaba su próxima película: The Prince and the Call Girl, una liviana comedia que tenía como gran atractivo a nada menos que a Marilyn Monroe.

Marilyn todavía no era la gran estrella que llegó a ser, pero era claro que estaba destinada para grandes cosas. Ella no era una actriz entrenada, eso lo reconocía ella misma y todos sus colegas, pero lo que el resto envidiaba era su talento, un diamante en bruto que película a película se iba puliendo. Marilyn podía errar en decenas de tomas de una sola escena, pero cuando tomaba confianza y lograba hacerlo perfecto la cámara captaba eso que todos sabían que ella tenía por montones, pero que le costaba expresar: genio. Y el mismo Olivier lo reconoce.

Las películas no eran algo fácil para Marilyn. La presión que suelen sentir los actores a veces era demasiado para ella, por eso se acompañaba de Paula Strasberg, su famosa y sobreprotectora profesora de actuación. Pero una cosa era actuar en Hollywood y otra muy diferente era hacerlo frente a la leyenda que era Lawrence Olivier (interpretado sólidamente por Kenneth Brannagh) y una serie de reputados y experimentados actores ingleses. La presión llegó a ser tal que Marilyn no salía de su cuarto, impedida por los medicamentos y su propia depresión.

Es en uno de esos colapsos que Colin Clark (nuestro protagonista, no lo olviden) logra impresionar a Marilyn con su mezcla de ingenuidad y caballerosidad. Dentro de un ambiente hostil, Marilyn encuentra en él la seguridad que ni su propio marido no le proporciona. Ahí comienza la relación que finalmente marcaría a Clark. Entre escapadas turísticas, cómplices baños (desnudos) en un río y urgentes asistencias médicas Clark termina enamorándose de Monroe (era que no), descuidando una posible relación con la perfectamente atractiva Emma Watson (en un papel mínimo). Pero lo de Clark con Monroe  es sólo una infatuación, Marilyn lo tiene clarísimo. Ella no necesita una caballero en reluciente armadura, Marilyn no quiere que la rescaten y el joven Clark sólo piensa en eso. Pero, ¿habría intentado rescatar al personaje de Watson? La película nos dice que no. Lo de Clark es una fijación casi adolescente.

En todo caso, no le podemos culpar, Marilyn es Marilyn y en manos de Michelle Williams es imposiblemente adorable, preciosa, encantadora, atractiva y peligrosa. Finalmente, como la historia nos dice, Marilyn lograría terminar la película y se dirigiría a mejores y más exitosos proyectos. Lo mismo pasaría con Clark y Olivier. Pero sacamos a Marilyn y Olivier y lo que nos queda es una película que relata el crecimiento, la maduración de su joven personaje, una especie de primer amor entre la fijación adolescente y el amor responsable de un adulto. ¿Habría funcionado igual si no hubiese sido Marilyn Monroe el objeto de sus deseos? No creo. Y ese es el pecado de la película. ¿Es una exploración de la compleja personalidad de una de las leyendas de siglo XX? ¿Es la historia de un amor imposible? ¿Es la historia de un problemático amor no correspondido? Al final, nos quedamos con una película que se sostiene por el morbo de ver a una estupenda actriz encarnar a la leyenda que es Monroe y no mucho más.

Notas espoilerísticas:
– ¿Les comenté lo encantadora que está Michelle Williams? Para quienes han seguido su carrera no debe ser extraño leer alabanzas a cada una de sus actuaciones, pero es increíble como está en esta película. Williams logra retratar la profundidad de la depresión y devastación emocional de Marilyn aún cuando está sonriendo. La ingenuidad y carisma también se hacen presentes.
– Brannagh, el mismo que dirigió Thor el 2011 (sí, la del superhéroe) estuvo nominado al Oscar por esta actuación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s