El municipio se pone con la píldora

Ya lo había dicho nuestra Presidenta el pasado 21 de mayo y hoy me entero que el alcalde de Talca ha decidido repartir la píldora del día después. ¿Por qué resalto la palabra decidido? Primero, porque en una medida que puso todo el peso en las espaldas de los alcaldes, la Presidenta dijo a todo el país que serían los alcaldes los encargados de entregar la píldora y, segundo, porque efectivamente, en este importante tema, era el alcalde quien básicamente debía decidir por la ciudadanía.

Me imagino que el alcalde se sentó a pensar cosas como ¿Qué efecto tendría en las próximas elecciones municipales (en las cuales quiero que me reelijan) que decida no entregar la píldora? ¿Es correcto que yo decida por las mujeres que podrían necesitar la píldora? Y probablemente otras cosas más.

La cuestión es importante. Es una buena noticia, pero pudo haber sido mejor.

El problema está en que el alcalde ha decidido que para acceder a la píldora a través del municipio será necesario contar con una receta médica. El artículo en elamaule.cl no ahonda en este aspecto y de momento no he encontrado más información, sin embargo me parece nefasto y una broma de mal gusto.

Si originalmente la distribución de la píldora no exigía la presentación de una receta médica, ¿con qué razón o motivo se ha decidido este requisito?

Lo que se debe hacer ver al municipio son las consecuencias negativas de esta exigencia. Si la distribución de la píldora del día después por el Estado tenía como objetivo ponerla a disposición de la población más pobre, precisamente aquella población que no puede acudir a un médico por una receta, ¿no es acaso esta nueva exigencia ir en contra de ese espíritu?. Si la Presidenta ha entregado a las municipalidades la labor de distribuir una píldora que originalmente debía entregarse a quien la pidiera, esta nueva exigencia no hará más que restringir su distribución, obligando a las personas a desembolsar recursos en una píldora que originalmente no lo requería. ¿Y qué pasa con las adolescentes mayores de 14 años? Originalmente, ellas podían acudir al consultorio y requerir la píldora sin la compañía de sus padres, pero ahora, ¿acudirán con la misma libertad al ginecólogo? ¿a cuál? ¿al mismo que atiende a la mamá? Yeah, right.

Imaginen, queridos lectores, que una mujer, de cualquier edad, pueda gastar el dinero en una visita al ginecólogo, ¿qué le va a decir? Sabe, señor doctor, necesito la píldora del día después. Ayer se rompió el condón y corro el riesgo de quedar embarazada. ¿Qué posibilidades científicas tiene el ginecólogo de comprobar lo que se le esta diciendo? Entonces, ¿para qué se exige la píldora? Incluso, puede ser peor: si el ginecólogo rehúsa, por alguna razón, generalmente “de conciencia”, entregarle la receta para obtener la píldora, la paciente va a ver que su dinero para el bono se va directo a la basura (o la conciencia del galeno). Peor aún, ¿se imaginan si pagó por una consulta particular?

Como ya dije, no he encontrado mayor información sobre la decisión del alcalde, pero sería muy interesante confrontarlo y hacerle ver lo equivocado que está.

PS: Un amigo me dice que esto es noticia vieja, o mejor dicho, no es noticia, pero como yo recién me entero ahora, lo publico de todas maneras.

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