O After the Wedding, como se conoció en los premios Oscar 2007, donde estuvo nominada a Mejor Película Extranjera.
Jacob (Mads Mikkelsen) ha dedicado su vida a ayudar a los niños de la calle en la India, pero el orfanato que dirige está a punto de cerrar por falta de fondos. De pronto, recibe una oferta inesperada: un hombre de negocios danés, Jørgen (Rolf Lassgård), está dispuesto a donar 4 millones de dólares a condición de que Jacob viaje a Dinamarca. El viaje se convierte en un encuentro entre el pasado y el futuro, enfrentando a Jacob al mayor dilema de su vida.
Sabía que estaba viendo una película especial. Después de todo, ya la habían alabado en otros lugares. Pero mi sorpresa fue tremenda cuando al inicio de la película empieza a sonar un tema de Sigur Rós! De ahí en adelante la película ya me había ganado.
Si hubo algo que me gustó fue el manejo de los primerísimos primer plano, o mejor dicho, extreme close-ups. Estaban muy bien empleados. Nunca me cansé de ver tanto ojo, boca y manos. Es más, la atención en esos detalles era lo que me permitía conocer a los personajes. Son sus ojos, más que sus diálogos, los que hablan por ellos. Una mirada perdida comunica e identifica mucho más. [Los screenshots no le hacen justicia]
En fin, me gustó la película. Harto. El viaje, el descubrimiento de un secreto familiar, la divisón en el corazón, el deber y el amor son grandes temas para tratar en una película. Son temas que me gusta ver. Me gusta esa reflexión.
SPOILERS AHEAD!
Ese tema me llega, el de la paternidad. Me emociona ver una película donde un padre no sabe que ha sido padre hasta que 20 años más tarde se entera por un evento absoutamente dejado al azar (o no? Yo creo que no. Jorgen era un tipo demasiado calculador como para dejar eso al azar).
La paternidad de Jorgen es hermosa. El tipo, deseando lo mejor para su familia decide ir en busca de la única persona que puede ser un padre para la familia a la que va a abandonar. El dolor que el tipo sentía, al planificar todo eso debe haber sido casi imposible de soportar. Por eso su quiebre, casi al final de la película, es tan desgarrador. Porque yo sentiría lo mismo.
Y Jacob, descubriendo a su hija casi 20 años después. Después de todo Jacob no era ajeno a las labores de un padre. De hecho, trabajaba en un orfanato y tenía una relación muy especial con Pramod. Pero Jacob había llegado a la India arrancando de su pasado, un pasado del cual era muy responsable. Y la culpa lo embargó cada uno de los días que pasó alejado.
Cuando Jacob vuelve y encuentra a una hija, tal vez la hija que (desde) siempre quiso tener, su vida cambia completamente. El creía ser feliz en India, pero no, nunca fue así. No sabía lo que era tener una familia.
La sangre tira. Esa última mirada que le dedica a Pramod lo dice todo. Al final de la película su rostro ha cambiado, hasta su sonrisa, esa sonrisa dura, de piedra, es distinta.




