[audio:http://blog.carlosriquelme.com/audio/Feist/La%20Meme%20Histoire.mp3]
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Quel est donc
Ce lien entre nous
Cette chose indéfinissable ?
Où vont ces destins qui se nouent
Pour nous rendre inséparables ?
On avance
Au fil du temps
Au gré du vent… ainsi…
On vit au jour le jour
Nos envies, nos amours
On s’en va sans savoir
On est toujours
Dans la même histoire…
Quel est donc
Ce qui nous sépare
Qui par hasard nous réunit ?
Pourquoi tant d’allers, de départs
Dans cette ronde infinie ?
On avance
Au fil du temps
Au gré du vent… ainsi…
On vit au jour le jour
Nos envies, nos amours
On s’en va sans savoir
On est toujours
Dans la même histoire…
On vit au jour le jour
Nos envies, nos amours
On s’en va sans savoir
On est toujours
Dans la même histoire…
La même histoire…
- He tratado de escribir esto unas 10 veces. Mínimo. Y sin contar las veces que lo he ensayando en mi mente. Con esas ya llego a las 30. Fácil.
Es que últimamente no se me ha dado mucho esto de escribir. Puede ser un bloqueo inspiracional (de esos que sabes que tienes cuando no te puedes inspirar, cuando las palabras salen torpemente y sin ningún orden aparente, como político sin discurso.. o sea, lamentable) como simplemente puede ser el hecho de que llegada la hora de escribir, son tantos los factores distractivos a mi alrededor que no puedo escribir nada. - A esta canción llegué por la banda sonora de la película París Je T’aime que me conseguí por ahí (la banda sonora, no la película
). Sin embargo, la película ya me había llamado la atención, primero por su nombre, luego por su especial naturaleza: 18 cortos de 18 directores contemporáneos, muy diferentes entre sí, pero siempre con un tema en especial en común… París, el amor y los arrondissements en que se divide la ciudad-luz. Pero, como no he visto la película preferí conocerla primero a través de su soundtrack.
Siendo el primero tema del disco, me dije, bueno, si hay que conocer un disco del cual no tienes la más mínima idea, mejor empezar por la primera canción, no? - Y fue un shock. Es de esas canciones que en la primera escucha ya sabes que son especiales, que se van a quedar contigo para siempre. Me pasó antes con Hoppipolla de Sigur Ros, Perfect Day de Lou Reed y varias más. Simplemente es bellísima. Y lo mejor es que no tengo idea de lo que dice, ya que no sé francés. Pero eso no me importa. Algún día alguien me dirá que significa y probablemente también me guste.
- Pasa algo con las canciones especiales (o los discos especiales). Sobre todo cuando uno es melómano. A uno le encanta regalar música. Uno cree que el mejor regalo que se puede hacer es un disco, o mejor aún, un compilado en cassette.
Y las canciones “especiales” son perfectas. Es más, es como si estuvieran hechas para pertenecerte y para ser traspasadas, de persona a persona, melómano a melómano, amante a amanda, etc.
Por supuesto, hay gente que no entiende de esto y está bien. Pero hay algo especial, indescriptible, inescribible. - Tiempo atrás, ya casi van a cumplir 10 años, tuve que separarme de mi mejor amiga (12.000 kilómetros aproximadamente) y como ya era melómano no se me ocurrió nada mejor que regalarle mi disco del Dummy de Portishead, un discazo sin objeciones. Me dolió, mal que mal, soy fanático de ese disco, pero acepté la pérdida sabiendo que quedaba en buenas manos. Incluso creo que al momento de regalárselo le dije algunas palabras especiales, del tipo que se dicen cuando uno quiere comunicar algo especial, sobre todo cuanto sabes que no vas a ver a ese amig@ durante mucho tiempo. No las recuerdo ahora y estoy seguro que si tratara de hacerlo tampoco lo lograría, no soy de esas personas.
Mi punto es que a nosotros los melómanos nos encanta regalar canciones y lo que nos gusta más aún es que la gente que las recibe las aprecie como nosotros queremos que las aprecien. Nos duele cuando nos responden que el tema es “ahí nomás” o que no les gustó. Pero nos enorgullecemos cuando compartimos el mismo sentimiento. - Y este tema de Feist es uno de esos que se regala, que se van pasando de mano en mano, melómano a melómano (o tal vez un no melómano), pero con la intención de lograr algo en el espíritu del otro: que le guste el tema, que se enamore del tema, que lo encuentre especial, etc.
- Recuerdo que una vez me regalaron un tema (no voy a decir cual =P) y rompí la regla sagrada: si te regalan una canción con la condición, muchas veces ímplicita, de que no la compartas con nadie más, no la compartas!!!!! Y yo la compartí.
Claramente fue un error, porque la relación que casi surgió de escuchar ese tema se rompió y quedó ahí, en un limbo bastante extraño. Como cuando hay un silencio incómodo y nadie sabe cómo diablos romper la tensión. En nuestro caso, la tensión nunca dejó de existir y la amistad que había se murió.


